Negociador republicano anunció acuerdo sobre plan de rescate
«Creo que es un buen resultado», declaró el senador durante una rueda de prensa, tras varias horas de negociación con la administración del presidente George W. Bush sobre el plan de 700.000 millones de dólares para rescatar a los bancos del país.
«Espero que la Cámara de Representantes podrá votar mañana (lunes) y que el Senado votará mañana», añadió.
«Le hemos dado al secretario (del Tesoro) la autoridad y los recursos y la flexibilidad necesarios -que él siente que son necesarios- y, por supuesto, él es quien tiene la última palabra para poder avanzar y estabilizar los mercados de crédito y liberar los mercados crediticios», dijo Gregg a periodistas, al difundir el proyecto acordado. En el marco de las ásperas discusiones sobre su plan, el gobierno debió enfrentar las reticencias de su propio Partido Republicano, hostil a una intervención del Estado en el sector privado, cuya amplitud no tiene precedentes en la historia de Estados Unidos.
El candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, declaró el domingo a la cadena ABC que «las grandes líneas (del plan indican) que es algo que todos debemos avalar y con lo que podremos avanzar. Pero la opción de no hacer nada es simplemente inaceptable».
Su rival demócrata, Barack Obama, también deploró el precio a pagar por el contribuyente. «Cuando se le pide a los contribuyentes que tomen medidas extraordinarias a causa de la irresponsabilidad de unos pocos, no hay qué celebrar. Pero se trata de medidas necesarias», admitió.
Según el gabinete de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, los 700.000 millones de dólares serán entregados en varios tramos. El plan daría la prioridad al cobro del Estado, tras un gasto inicial muy pesado para las finanzas públicas.
Garantizaría entre otras cosas un control público riguroso de las compras de activos invendibles a los bancos y limitaría los «paracaídas dorados», según la expresión de Nancy Pelosi.
Mientras se desarrollaban las tratativas en Washington, intensas negociaciones tenían lugar el domingo también en Europa entre gobiernos y autoridades de supervisión europeas y de Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) para encontrar una solución a la crisis de confianza que padece el banco de seguros belga-holandés Fortis. «Estamos en contacto permanente con las autoridades de vigilancia (…), incluidos el Banco Central Europeo y nuestros colegas luxemburgués, holandés y francés para ver cuál es la situación exacta entre nosotros y en los países vecinos y cuáles son las posibles soluciones», indicó el ministro belga de Finanzas, Didier Reynders, a la televisión pública belga RTBF.
El francés BNP Paribas y el holandés ING son los candidatos más serios a comprar una parte o todo Fortis, pero exigen garantías del Estado, afirmaron el domingo medios belgas en sus sitios de Internet. La acción de Fortis perdió más de 20% de su valor el viernes en la Bolsa, a causa de los temores sobre su solvencia.
La crisis financiera estalló hace algo más de un año en el sector «subprime» -créditos hipotecarios de alto riesgo a tasas de reembolso elevadas y variables- en Estados Unidos. La misma provocó estas últimas semanas la quiebra de grandes nombres de las finanzas en Estados Unidos, como Lehman Brothers y Washington Mutual, y se habría cobrado una nueva víctima en Gran Bretaña, según la prensa de este domingo.
Según el sitio de Internet de la BBC, el gobierno británico nacionalizará los préstamos del banco en dificultades Bradford & Bingley (B&B) e intenta venderle sus sucursales a otro banco. La BBC afirma que el Tesoro recurrirá para esta nacionalización a una legislación especial que en febrero sirvió para el rescate de Northern Bank. Si B&B desaparece será el cuarto banco británico en sufrir esa suerte este año, con Northern Rock, Alliance & Leicester y HBOS, que será adquirido por su rival Lloyds TSB.
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