OPINION INTERNACIONAL

LULA Y CRISTINA EN LA ONU

El presidente Lula da Silva habló, en momentos en que su popularidad llega a niveles históricos en Brasil. Se ha destacado (encuesta del Instituto Sensus, encomendada por la Confederación Nacional del Transporte, CNT) que el nivel de aceptación de su gobierno, en constante crecimiento, alcanzó a mediados de este mes el 68,8 % y con una evaluación negativa de apenas 6,8 %. Pero la aprobación a la gestión del propio mandatario alcanza 77,7 %, y ello se debe, según el director del Instituto, Ricardo Guedes, al crecimiento y la estabilidad económica, los programas sociales, el aumento del salario mínimo y del poder adquisitivo. En su discurso en la ONU, Lula dijo que desde 2003, cuando asumió su primera presidencia, se crearon casi 10 millones de nuevos empleos formales, salieron de la pobreza 9 millones de personas y otros 20 millones ascendieron a la clase media, todo ello en un ambiente de fuerte crecimiento económico, reducción de la vulnerabilidad externa y fortalecimiento de la democracia con una fuerte participación popular, para concluir que «Brasil está venciendo el hambre y la pobreza».

Después de una introducción sobre la crisis financiera en EEUU y sus repercusiones mundiales (con una cita del gran economista brasileño Celso Furtado, según la cual es inadmisible que las ganancias de los especuladores sean siempre privatizadas y sus pérdidas invariablemente socializadas), el presidente brasileño señaló en la ONU que está en curso la construcción de una nueva geografía política, económica y comercial en el mundo, en la cual le corresponde un papel esencial a las naciones del Sur. «Nuestro norte a veces está en el sur», afirmó. En ese contexto abordó el tema de Unasur en los siguientes términos:

«En nuestro continente la Unasur, creada en mayo de este año, es el primer tratado ­en 200 años de vida independiente­ que congrega a todos los países sudamericanos. Con esa nueva unión política vamos a articular a los países de la región en términos de infraestructura, energía, políticas sociales, complementariedad productiva, finanzas y defensa. Reunidos en Santiago de Chile hace poco más de una semana, los presidentes de América del Sur comprobamos la capacidad de respuesta rápida y eficaz de la Unasur frente a situaciones complejas, como las que vive la hermana nación boliviana. Respaldamos a su gobierno legítimamente electo, sus instituciones democráticas y su integridad territorial, y realizamos un llamado al diálogo como camino para la paz y la prosperidad del pueblo boliviano».

Agregó todavía que «en diciembre, Brasil será sede, en Bahía, de una inédita cumbre de toda la América Latina y el Caribe sobre integración y desarrollo. Será una reunión de alto nivel, sin ninguna tutela, asentada en una perspectiva propia latinoamericana y caribeña». Hizo referencia igualmente a las acciones de solidaridad con las naciones más pobres, especialmente en África, en las que está empeñado su gobierno, y su compromiso con Haití, donde Brasil ejerce el comando de las tropas de la Minustah, que contribuye al restablecimiento de la paz; y renovó su llamado a la solidaridad de los países desarrollados con Haití, «muy prometida y poco cumplida».

Por su parte, la presidenta Cristina Fernández también se refirió a la crisis financiera en EEUU y a su «economía de casino», aludiendo a «la intervención estatal más formidable de que se tenga memoria, precisamente desde el lugar donde nos habían dicho que el Estado no era necesario», con la particularidad adicional de que ninguna calificadora de riesgo ni el FMI van a venir a indicarle qué actitud asumir. De paso sea dicho, habrá que ver si ese fenomenal paquete de 700 mil millones de dólares para rescatar a las entidades financieras en quiebra se aprueba en el Congreso. Bush admitió ante la ONU que existían grandes resistencias de los legisladores a votarlo, e insistían en establecer condiciones y regulaciones.

La presidenta argentina alegó a favor del multilateralismo, tanto en el plano de la diplomacia como en la economía y los derechos humanos. En ese sentido, realzó el papel desempeñado por la Unasur para encarrilar el conflicto boliviano por un sendero de paz, diálogo y negociación.

Esta jornada inaugural mostró, en síntesis, una participación destacada de América Latina ante los grandes problemas que afectan a la humanidad.

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