Opinión Internacional

¡Que los parta un rayo!

Por Niko Schvartz

El tema movió un gran debate en el parlamento italiano y corrió como un reguero en los países que enviaron tropas a la infame guerra de Kosovo. Ya es imparable. La OTAN, que utilizó todas las argucias imaginables para acallar o dilatar el debate, ya no puede hacerse la sota. Y recién ahora comienza a hablarse de los muertos serbios y kosovares y de otras consecuencias temibles que los 79 días de bombardeos depararon a la región.

Hasta ahora, sólo se mencionaba a los muertos y afectados de leucemia entre los soldados de los países de la OTAN. Los que sufrieron los bombardeos, los habitantes de Serbia en general y los kosovares en particular, eran una raza inferior. A esos seres despreciables, ¡qué los parta un rayo! Así razonaban, y en consecuencia actuaron. Agregaron a los bombardeos indiscriminados, a los atentados contra la población civil, el uso de armas cuyos efectos pueden sentirse hasta dentro de muchos años. Pero ahora, los damnificados directos, doblemente víctimas, alzan la voz. Aunque los grandes medios de difusión reducen al mínimo su alcance, algo se va sabiendo.

 

La extraña «guerra humanitaria»

Autoridades militares yugoslavas, con el debido asesoramiento técnico, declaran que la contaminación radiactiva en Kosovo es «extraordinariamente alta y peligrosa», al extremo de que alcanza un nivel hasta 1.300 veces superior al normal. Tal es el resultado de los análisis en 8 de las 11 zonas de la provincia examinada. Subrayaron que ello entraña un grave problema ético, y que resultó por demás extraña la forma en que la OTAN cumplió su «misión humanitaria».

Con el agravante de que los efectos de los bombardeos sobre el agua y los alimentos (y sobre la vida humana) pueden manifestarse en un futuro indefinido. Como ocurrió en Hiroshima y Nagasaki.

Sería un buen tema para el recién creado Tribunal Penal Internacional, que podría hacer comparecer a Wesley Clark, Javier Solana, George Robetson y tutti quanti. A ellos también debería terminársele la impunidad, como a Pinochet.

 

La guerra barata

El siguiente dato es muy ilustrativo: desde 1980 la industria militar obtiene gratis el uranio empobrecido (o degradado). La muerte sale barata. Los beneficios del complejo militar-industrial suben. El uranio, elemento Nº 92 del cuadro periódico de Mendeleiev, es el átomo natural más pesado, con un núcleo compuesto de 238 partículas (92 protones y 146 neutrones). Se extrae del urano, y aparece como un desecho radiactivo. Su densidad es 18,7 superior a la del plomo (número atómico 82). Los proyectiles de cabeza revestida de uranio degradado tienen la capacidad de horadar el blindaje de los tanques. En estas condiciones fueron utilizados en la guerra del Golfo (1991, 940 proyectiles), en la de Bosnia (1994-95, 10 mil), en la de Kosovo (1999, 31 mil). Las consecuencias se están viendo dramáticamente ahora.

 

La guerra de los desmentidos

Ante los soldados muertos y afectados de leucemia y cáncer linfático de Italia (el mayor número), Francia, Bélgica, Holanda, España, Portugal, y los nuevos casos que van surgiendo, los mandos de la OTAN adoptaron una conducta errática y plagada de contradicciones, para zafar de su responsabilidad.

Empezaron por negar la existencia de una relación entre el uso del uranio empobrecido y el cáncer. George Robertson lo sigue repitiendo aún ahora, sordo y ciego ante las evidencias. El informe del organismo de la ONU para el ambiente (UNEP) sobre la radiactividad de Kosovo es según el vocero de la OTAN «irrelevante». Cuando Italia, y luego Alemania, reclaman una moratoria en el uso de esta arma, EEUU se niega a tomar ninguna determinación mientras no se demuestre su toxicidad. La Inglaterra de Tony Blair, su socio mayor en la alianza atlántica, marca el paso. Cuando el clamor arrecia, acceden de mala gana a un examen en el futuro, advirtiendo que «es necesario dar tiempo a la investigación». Mientras tanto, todo sigue igual.

Los aliados de EEUU le reprochan no haberles advertido del uso del peligroso material en Bosnia y en Kosovo. La primera parte de la aseveración es incontrovertible. Sobre la segunda, «The New York Times» publicó el martes 9 un documento del Estado Mayor Conjunto norteamericano fechado el 1º de julio de 1999 bajo el título «Hazard awareness» (Conciencia de peligro), según el cual informó a sus aliados de la OTAN tras los bombardeos a Yugoslavia que sus tropas debían tomar medidas de precaución al entrar en Kosovo como consecuencia de las municiones de uranio empobrecido usadas por sus fuerzas. Les advertían de los posibles riesgos para la salud de los soldados si manipulaban sin máscaras ni protecciones para la piel las citadas municiones o material contaminado.

Una versión paralela indica que EEUU informó por medio de un video a algunos de sus aliados, no a todos. Entre los primeros, a Rudolf Scharping, ministro de Defensa de Alemania, el que se guardó la información y no dio cuenta a nadie. Pero lo más importante es la fecha (1º de julio) de la información del Estado Mayor norteamericano. Fue después de haberse consumado los bombardeos con uranio, decisión adoptada por EEUU sin consultar a nadie. Y tras cartón decidió que fueran a la zona de riesgo los soldados de los otros países, manteniendo a los suyos a buen resguardo.

 

También en la guerra del Golfo

Sin embargo, pareciera que las tropas de USA tampoco escapan a los efectos perniciosos del uranio degradado. A pesar de la década transcurrida desde la guerra del Golfo (donde el material se utilizó en la máxima proporción, a pesar de proclamarse como una guerra aséptica), están apareciendo ahora soldados norteamericanos con graves afecciones análogas al «síndrome de los Balcanes». Vimos en pantalla a un veterano de la guerra del Golfo contaminado con uranio empobrecido, que recordaba a sus compañeros de armas muertos varios meses después de finalizado el conflicto con síntomas similares.

Según la misma información, también se ven afectados veteranos de guerra británicos que repararon tanques en la guerra de Bosnia.

No hay duda que el asunto va a seguir hinchando.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje