SABRA Y CHATILA
Durante 88 días, el Líbano y los campos de refugiados palestinos fueron sumergidos en un caos total, ceñidos en muertes, dolor y destrucción.
La noche del 16 de setiembre y, hasta el 18 de setiembre de 1982, los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila en Beirut fueron rodeados por el ejército de Ariel Sharon.
Aislándolos del mundo. Sedujeron a un pequeño grupo de mercenarios libaneses que respondían a sus bajos instintos, quienes no titubearon en descargar su económicamente incentivado odio.
Con hachas, cuchillos y fusilamientos en masa, asesinaron impunemente a indefensos civiles palestinos, mientras los Bulldozer israelíes apresuradamente se encargaron de remover escombros envueltos en cadáveres de refugiados.
Más de 5.000 mártires palestinos y civiles libaneses comenzaron a convertir el aire de Sabra y Chatila en los recuerdos de la muerte.
Como premier, Ariel Sharon fue acusado en junio de 2001 ante la justicia belga por 23 sobrevivientes palestinos y libaneses de ser responsable de la masacre de los campos de refugiados de Sabra y Chatila. La demanda se basó en la Ley Belga de 1993 que reconoce competencia universal a la justicia belga para crímenes de guerra, genocidio y crímenes contra la humanidad, independientemente del lugar donde se cometieron y las nacionalidades y lugares de residencia de las víctimas y los acusados.
Sharon ignoró la demanda internacional, y los altos responsables del gobierno israelí calificaron inmediatamente de «escandalosa» la decisión de la justicia belga y afirmaron que la decisión fue acogida con cólera por el Presidente israelí Moshe Katsav (depuesto en 2007 por acosos sexuales), quien dijo: «Niego absolutamente el derecho moral a Bélgica de juzgar a líderes y oficiales del Ejército israelí. Nadie tiene el derecho de poner en duda las normas morales y humanas con las que trabaja el Ejército israelí».
Con un alto grado de intolerancia y antisemitismo israelí en contra del semita pueblo Palestino. En el tercer milenio, el Tsunami arrollador de Israel contra el pueblo palestino desnudó la barbarie de la ocupación dejando cifras desesperantes. Desde el 28 de setiembre de 2000 hasta la actualidad, asesinaron a más de 9.500 civiles palestinos, de los cuales casi 2.100 son niños y más 75 mil palestinos fueron heridos. También asesinaron al mártir Presidente Yasser Arafat y a los líderes de Hamas Sheij Ahmad Yassin y Abdel Aziz Rantazi en 2004.
Demolieron casi 14 mil viviendas y edificios, y más de un millón y medio de árboles de olivos y frutales fueron arrancados. Centenares de hectáreas de tierras palestinas fueron expropiadas para la construcción del Muro de Apartheid y la instalación de asentamientos israelíes con el objetivo de minar la geografía de Palestina y de Jerusalem.
Es absurdo que, con las resoluciones jurídicas internacionales, convertidas en tinta sobre papel por Israel, el mundo mantenga su complacencia con la Potencia Ocupante y sus crímenes de lesa humanidad de ayer y de hoy.
La injusticia y la opresión nunca prevalecerán. Los campos de Sabra y Chatila en 1982 al igual que la aldea Deir Yassin en 1948 y la Intifada de Al Aksa de Jerusalem en 2000 seguirán siendo el baluarte de libertad del pueblo palestino y de los pueblos libres del mundo.
Ex embajador del Estado de Palestina en la Argentina.
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