Entrevista. Ministro explica el proyecto de la nueva Constitución oficialista

Socialismo a la ecuatoriana

«Una cosa es que nosotros le llamemos socialismo del siglo XXI pero otra cosa es que nos demos el lujo de ponerlo en la Constitución, eso iba a generar una serie de discusiones ideológicas que no tenían mucho sentido», justificó el ministro de la Política, Ricardo Patiño, en una entrevista con la AFP.

Aún sin una mención explícita, los ecuatorianos votarán el 28 de setiembre por una iniciativa de 444 artículos que, de acuerdo con Patiño, «incluye los elementos más importantes» de una tendencia que agrupa a las izquierdas de diferente cuño que gobiernan Bolivia, Ecuador y Venezuela.

A pesar de sus variadas interpretaciones, los tres presidentes presentan al nuevo socialismo como el conjuro contra el neoliberalismo estadounidense que, a juicio de ellos, fue impuesto en Sudamérica en los noventa dejando una secuela de privatizaciones que aumentó la desigualdad, la exclusión y la pobreza.

En lo que respecta a Ecuador ­un país que antes del presidente Rafael Correa estuvo gobernado mayoritariamente por la derecha en las últimas tres décadas­, Patiño cree que el gobierno aportará lo suyo para poner en práctica esa especie de declaración de principios que es el nuevo socialismo.

En esta Constitución «el ser humano es el centro de la acción pública, la ciudadanía designa los poderes del Estado, hay rendición de cuentas, revocatoria de mandatos incluido el del presidente y, sobre todo, absoluta inclusión y democracia», argumentó Patiño reconociendo la dificultad de conceptualizar el término.

Pero la oposición ecuatoriana cree que el socialismo que predica Correa es el «mismo modelo que ya fracasó en Venezuela, donde se nada en plata petrolera mientras el pueblo hace cola para comer; o en Bolivia, donde la incomprensión de un gobierno divide a un país», según el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot.

Amén ­según el dirigente­ de concentrar el poder en el presidente, recortar las autonomías municipales, poner en riesgo la dolarización de la economía, advertencias a las que se suma la Iglesia Católica, señalando que también deja abiertas las puertas al aborto y al matrimonio entre homosexuales. Patiño desestima las comparaciones así como la existencia de una sola hoja de ruta para los tres países. «No conozco la Constitución de Venezuela, no sé en que nos vamos a diferenciar. Tampoco conozco (el proyecto oficialista) de Constitución de Bolivia, nosotros hemos hecho nuestra propia Constitución», afirmó.

Hombre de confianza de Correa, el ministro de la Política estima que los ecuatorianos podrán, si así lo deciden con su voto, contar con una «maravillosa Constitución», que sin decirlo pondrá en marcha un nuevo socialismo que no «riñe con las libertades democráticas».

«Esta es una Constitución absolutamente inclusiva y democrática. Están consideradas la libertades de expresión, de opinión, religiosa, incluimos cosas que no estaban como que los medios de comunicación tienen que cumplir una función social y no pueden ser solamente empresas privadas», comentó.

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