Ayuda. Washington autorizó ventas agrícolas por 250 millones de dólares y envío de 100.000 dólares para ONG cubanas

Cuba acusó ayer a EEUU de "burda manipulación" y pide fin de embargo

El canciller cubano Felipe Pérez Roque acusó este jueves a Washington de «descaro» por anunciar que aprobó licencias de ventas agrícolas por 250 millones de dólares y la distribución de 100.000 dólares a través de ONG, como asistencia humanitaria.

«Una burda manipulación. Estados Unidos intenta lanzar una cortina de humo. Monta una operación publicitaria para tratar de desviar la atención del asunto central» que es el reclamo de un alivio al embargo que mantiene contra Cuba, dijo en rueda de prensa.

Pérez Roque afirmó que la venta de alimentos es una «mínima abertura» que se hizo en 2001 al embargo, pero son «compras» que deben pagarse por adelantado, y que, además el gobierno cubano no tiene «la menor idea de a dónde fue a parar» el monto de 100.000 dólares.

Cuba, reiteró, rechazó el domingo una donación de cinco millones de dólares de Estados Unidos, porque «no puede aceptar dinero del país que la bloquea», pero a cambio pidió que autorice créditos para alimentos y compras de material de construcción.

«Es lo que más o menos están pidiendo, crédito no porque lo prohíbe nuestra legislación. La licencia incluye comestibles y madera», dijo a la AFP un funcionario de la Sección de Intereses de Washington en La Habana, al destacar las ventas agrícolas.

El secretario de Comercio de Estados Unidos, el cubanoamericano Carlos Gutiérrez, dijo el miércoles que Washington distribuirá dos millones de dólares entre las ONG que prestan ayuda humanitaria a Cuba. «Es una forma de seguir haciendo algo», dijo al lamentar el rechazo de la donación.

Washington intenta mostrar «que supuestamente está preocupado por los cubanos», pero «hasta el momento no ha respondido» a la solicitud hecha por Cuba, que no pide nada regalado, dijo Pérez Roque.

Luego de que Cuba urgiera a aliviar restricciones comerciales, la secretaria de Estado Condoleezza Rice dijo el 7 de septiembre que Washington no cree que «en el contexto» actual, «el levantamiento del embargo sea una medida acertada».

Según Pérez Roque, «el principal obstáculo» para la recuperación de Cuba tras los huracanes es el «bloqueo genocida» que -precisó- en casi medio siglo le deja pérdidas por 93.000 millones de dólares, unos 3.800 en el último año.

El alivio al embargo fue solicitado por el exilio, oposición interna y legisladores estadounidenses luego de que Gustav y Ike, que atravesaron la isla entre el 30 de agosto y el 9 de setiembre, dejaron miles de damnificados y pérdidas por 5.000 millones de dólares.

La disidencia incrementó sus llamados al gobierno cubano para que acepte donaciones de Estados Unidos, y a Washington para que suspenda las restricciones, al manos por seis meses, impuestas por el gobierno de George W. Bush al envío de remesas y paquetes a la isla.

«Se habla a nombre del pueblo, pero se machaca al pueblo, tanto por un lado, como por la otra orilla», dijo el opositor Vladimiro Roca al criticar a ambos gobiernos. «La politización de la ayuda a los damnificados es inaceptable venga de donde venga», según la disidente Martha Beatriz Roque.

Grupos del exilio apuntaron contra La Habana y lanzaron una campaña en los medios. «Es el momento para que la comunidad internacional presione al régimen castrista y abra una puerta a la ayuda. Eso sí: sin condiciones, déjennos ayudar, es un asunto humanitario, no político», dice una publicidad.

En un artículo publicado en la prensa el miércoles, el ex presidente cubano Fidel Castro aseguró que su país rechaza «por dignidad» toda ayuda de Estados Unidos aunque se trate de cientos de miles de millones.

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