Pinochet con el siquiatra
Ignacio Badal – Santiago, Reuters
El general retirado, de 85 años, llegó en su Mercedes Benz gris al centro asistencial poco después de las 07.00 hora local (13.00 GMT) e ingresó caminando lentamente en medio de estrictas medidas de seguridad. Las pruebas comenzaron tres horas después y se extenderán hasta el sábado.
Los exámenes fueron ordenados por segunda vez por el juez especial Juan Guzmán, quien tiene en sus manos más de 200 querellas contra Pinochet, luego de que Pinochet no se presentó en la primera oportunidad el domingo y lunes.
«La defensa de Pinochet ha recapacitado y ha dado un pie atrás ante el error que significó no haberse presentado a los exámenes. Ahora solo basta esperar que finalice esta diligencia y Guzmán lo interrogue, (…) el paso para ser detenido y procesado», dijo el abogado querellante, Hugo Gutiérrez.
El anciano ex dictador presuntamente cambió de opinión después de que el jefe del Ejército, Ricardo Izurieta, le dijo que si no se sometía a las pruebas médicas las fuerzas armadas le retirarían su respaldo.
Finalizados los exámenes mentales, el general retirado será interrogado por el juez el lunes 15 de enero en su residencia de verano de la localidad de Bucalemu, 130 kilómetros al suroeste de Santiago.
Guzmán estuvo en el hospital militar por dos horas junto al equipo de facultativos encargado de realizar los exámenes, integrado por dos siquiatras, un sicólogo y un neurólogo del estatal Servicio Médico Legal. También participaron dos neurólogos del hospital de la Universidad de Chile.
Otros dos médicos neurosiquiatras adjuntos estuvieron presentes como peritos observadores, representando a la parte querellante y a la defensa en el caso contra el ex dictador. Fuentes cercanas al proceso aclararon que el juez Guzmán no se reunirá con Pinochet mientras duren las pruebas, dado que no desea inquietarlo.
El miércoles el ex gobernante debió tomarse muestras de sangre y orina, que serán analizadas en otros recinto clínicos. Además respondió algunas pruebas sicológicas.
Afuera del hospital se reunió una veintena de partidarios de Pinochet para darle su apoyo, así como familiares de víctimas de su régimen para manifestar su deseo de que sea juzgado. La policía separó a ambos grupos para evitar altercados.
Pinochet quedó expuesto a enfrentar un juicio en agosto, cuando perdió su inmunidad como senador vitalicio no electo.
El ex dictador enfrenta los cargos de coautor y autor intelectual de los secuestros y homicidios perpetrados por la llamada «Caravana de la Muerte», una comitiva militar que recorrió el país en 1973 exterminando opositores a la dictadura.
Guzmán ordenó el arresto domiciliario de Pinochet en diciembre por ese caso, en un dictamen anulado luego por la Corte Suprema, que dispuso como medidas previas los exámenes mentales y el interrogatorio. Las pruebas médicas se iniciaron solo tres días después de que el presidente, Ricardo Lagos, dio a conocer al país un informe de militares sobre el destino de 200 detenidos que desaparecieron a manos de agentes de la dictadura.
Lagos informó que 150 desaparecidos fueron arrojados al mar, por lo que sus restos nunca serán hallados.
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