Cuba: 7 muertos y daños por US$ 5 mil millones
La estimación primaria de los daños a la economía es de 5 mil millones de dólares: 444 mil viviendas fueron dañadas igual que casi un millón de hectáreas de cultivos. Una extensa nota del gobierno cubano titulada: «Información oficial de datos preliminares sobre los daños ocasionados por los huracanes Gustav e Ike» fue recogida ayer por todos los medios de la isla.
La nota comienza calificando a la acción combinada de los huracanes Gustav (categoría 4 en la escala Saffir-Simpson) e Ike (categoría 3) en «la más devastadora en la historia de estos fenómenos meteorológicos en Cuba con relación a la magnitud de los daños materiales ocurridos».
En la evaluación se da cuenta la prioridad que se puso en todo momento para impedir la pérdida de vidas humanas. Se informa que fueron «evacuadas y protegidas 3.179.846 personas», es decir el Uruguay entero. Se utilizaron más de 10 mil medios de transporte, se trasladaron a sus casas a 176.113 estudiantes y se acondicionaron más de 2.200 albergues.
Durante el paso del Gustav no falleció ninguna persona, el Ike dejó finalmente 7 muertos, cuyos nombres, lugar y motivo de deceso fueron informados detalladamente.
US$ 5 mil millones
En la economía se manejaba el impacto demoledor de los huracanes, pero esta evaluación primaria, muestra que todas las previsiones, aún las más pesimistas, se quedaron cortas.
El monto global primario de los daños es calculado por el gobierno cubano en 5 mil millones de dólares aunque aclara que «debe tomarse en cuenta que los cálculos de las pérdidas en viviendas son sobre la base de precios históricos y convencionales, y no los valores reales a precios internacionales». Justamente, el área de la vivienda, según el informe, «puede calificarse como el tipo de problema más complejo, no sólo porque en el caso de las viviendas destruidas deja a más de 200 mil personas sin ellas por un tiempo, y a algunos cientos de miles más, cuyas casas requieren reparación, sino porque construir y rehabilitar implica inversiones financieras y recursos verdaderamente millonarios, y obligadamente años de trabajo intenso».
Fueron dañadas 444 mil viviendas, la mayoría con pérdida total o casi total de techos, aunque también son decenas de miles las afectaciones estructurales; 63.249 son derrumbes totales. Como elemento adicional, el daño en la vivienda, provocó la destrucción de más de 4 mil tanques para agua.
Sufrieron daños totales o parciales 2.642 instalaciones educativas, 185 círculos infantiles, 146 instituciones culturales y 82 deportivas.
En el campo de la salud pública, fueron afectados 314 centros, la mayoría hospitales y consultorios en los barrios.
La destrucción de la red eléctrica alcanzó a todas las provincias de Cuba, el país estuvo prácticamente sin luz, salvo hospitales y centros de elaboración de alimentos que siempre tuvieron servicio, por 72 horas, aún hoy hay importantes zonas en las que no se pudo restablecer la electricidad.
El impacto demoledor no fue solo de los vientos, sino también, de las torrenciales lluvias. La revolución cubana creo un sistema nacional de 239 embalses para poder frenar las inundaciones por las lluvias tropicales y también mejorar el acceso al agua para la agricultura y ganadería. Esos embalses recibieron por el paso de Ike, 1.791 millones de metros cúbicos de agua y quedaron en un 85% de su capacidad de acopio. La cantidad de agua fue tal que se vieron obligados a abrir las compuertas de 128 embalses. Si no estuvieran estos embalses las inundaciones y los destrozos hubieran sido sencillamente apocalípticos.
Mirando al campo
La agricultura y la producción de alimentos, en general, sintieron el impacto y, por supuesto, su recuperación es un tema clave para hoy y sobre todo a mediano plazo.
Fueron afectadas 925.106 hectáreas de cultivos, 679.374 son de caña de azúcar. Se perdieron 800 toneladas de tabaco y 6.000 casas de recolección y secado de la hoja. Los daños al plátano, el maíz y el café son casi totales. Se perdieron medio millón de pollos y millones de huevos.
La estrategia desplegada por el Ministerio de la Agricultura y el gobierno cubano todo en este terreno es una muestra de la visión y la fuerza con que se encamina la recuperación.
El Ministerio de la Agricultura ya ha celebrado más de 7 mil nuevos convenios con agricultores individuales y cooperativas del oriente del país para retomar de inmediato la producción de alimentos. Se apuesta a los cultivos de circuito corto, de menor tiempo de maduración y a la diversificación.
Pero paralelamente se anunció que se iniciará el proceso de entrega de tierras estatales ociosas a «personas jurídicas o naturales». Esta medida anunciada por Raúl Castro ante la Asamblea del Poder Popular busca incrementar la producción de alimentos.
Cuba se moviliza para la recuperación, brigadas de trabajadores de la UJC, de los sindicatos, están en los lugares más afectados. El gobierno organiza, encabeza y pone las reservas estratégicas de alimentos del Estado al servicio de los damnificados.
El lema es que «nadie quedará desamparado». Todos aquí se lo toman muy en serio, pero nadie oculta que será muy duro.
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