LA CONSOLIDACION DE UNASUR
La Unasur, fundada oficialmente en Brasilia el 23 de mayo de 2008 y con sede en Ecuador, obtuvo, el 15 de setiembre, en un lugar emblemático como el Palacio de La Moneda y con la viva presencia de Salvador Allende en el recuerdo, su auténtica carta de ciudadanía. Hoy en día tiene en su agenda varios importantes proyectos de infraestructura y complementación, que abarcan a varios países, y la puesta en marcha del Banco del Sur. En la fecha indicada se demostró que este organismo, integrado exclusivamente por los gobiernos de los países de América del Sur, tiene capacidad para debatir en forma democrática, acordar entre posiciones disímiles y adoptar decisiones por consenso; en síntesis, consagrarse como un ámbito de unidad en la diversidad. Es un hecho nuevo y con proyecciones de futuro.
En el encuentro del lunes, realizado en el Salón Montt-Varas del palacio presidencial, no faltó nadie. Contó con la presencia de 9 presidentes (Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela) y de los cancilleres de Perú, Guyana y Surinam, además del secretario general de la OEA. El presidente Evo Morales abrió la sesión con un video de la reciente masacre desatada en Pando. La resolución adoptada por unanimidad al cabo de seis horas de discusión y difundida al mundo por la presidenta Michelle Bachelet al término de los trabajos, y seguida de una conferencia de prensa de Evo Morales ante los medios internacionales, expresa su pleno y decidido respaldo al gobierno constitucional de Evo Morales, ratificado por amplia mayoría en el reciente referéndum (punto 1); rechaza cualquier intento de golpe de estado y de atentado a la unidad territorial de Bolivia (punto 2); condena los ataques a las instituciones gubernamentales y a la fuerza pública, y llama a un cese inmediato de las acciones de violencia, intimidación y desacato a la institucionalidad democrática y al orden jurídico (puntos 3 y 4); condena a texto expreso la matanza de Pando y respalda el llamado formulado por el gobierno boliviano para que una Comisión de Unasur realice una investigación imparcial en el lugar de los hechos y formule recomendaciones a fin de que no queden en la impunidad (punto 5); reitera el llamado a preservar la unidad territorial del país y a rechazar cualquier intento de socavar ese principio (punto 6); formula un llamado al diálogo en Bolivia (punto 7) y en ese marco acuerda crear una Comisión, coordinada por la presidencia pro-témpore, para acompañar la mesa de diálogo conducida por el gobierno boliviano (punto 8); crea por último una Comisión de apoyo y asistencia al gobierno de Bolivia, en función de sus requerimientos, incluyendo personal especializado (punto 9).
Los miembros de la Comisión que viajarán a Bolivia serán definidos por la presidenta Bachelet esta semana. El presidente del Senado boliviano (senador Ortiz, que representa a Santa Cruz) se quejó de que la resolución es sesgada y de que no se escuchó a los sectores opositores. Se difundieron asimismo expresiones de varios presidentes como resumen de la reunión. Michelle Bachelet dijo: «Los países de Unasur expresaron su más pleno y decidido respaldo al gobierno constitucional de Evo Morales». Este declaró a su vez: «Estoy sorprendido por la solidaridad de los 12 gobiernos y agradezco, sobre todo, esta posición firme de defender la democracia y la unidad de Bolivia». Alvaro Uribe: «De la misma forma que Colombia siempre condena la violencia terrorista que afecta a nuestro país, nosotros acudimos a condenar la violencia que maltrate a cualquier país hermano». Hugo Chávez: «Le pedimos al gobierno de EEUU que retire sus manos de Bolivia y de América Latina, porque ellos son los culpables. El gobierno de EEUU es el gran conspirador».
Ayer el congreso boliviano debía poner en marcha una investigación sobre la masacre de Pando. Al respecto se siguen conociendo más detalles del horror desatado en las cercanías de Cobija (véase la nota de ayer «Nos mataron como perros»). Muchos de los campesinos asesinados por los paramilitares y sicarios, y en particular sus dirigentes, fueron ultimados por disparos directos al corazón y la cabeza. Se indica asimismo que el prefecto Leopoldo Fernández, el gran acusado, no podrá eludir su responsabilidad aunque escape a Brasil, porque los crímenes de lesa humanidad tienen jurisdicción internacional.
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