Gran Bretaña

La rebelión laborista

El primer ministro británico, Gordon Brown, enfrentó este fin de semana una nueva rebelión en el seno de su Partido Laborista, que cada vez más cuestiona abiertamente su autoridad, a pocos días del congreso anual de esa formación. Una «guerra civil», «el principio del fin para Brown», «la guerra abierta», fueron algunos de los títulos de los diarios británicos del domingo, que avalaron así la disidencia existente en las filas laboristas.

Esta se manifestó el viernes, con la revelación de una carta de Siobhain McDonagh, adjunta del «whip» del gobierno, o sea, el responsable de hacer respetar la disciplina de voto entre los laboristas. «Tenemos que tener un auténtico debate sobre la dirección del partido y del gobierno», dijo McDonagh horas antes de que el gobierno anunciase su reemplazao. McDonagh sólo es un miembro de segundo rango del partido de Brown, pero la prensa dio gran relieve a que otros laboristas se han unido a su petición.

Ayer domingo aún eran sólo 12 los miembros del partido que pasaron a la disidencia. Así, el presidente del grupo parlamentario laborista, Tony Lloyd, recordó que se necesita «un mínimo de 70 diputados» para poner en marcha una elección a la cabeza del partido en el gobierno. Sin embargo, la rebelión interna laborista es más importante en calidad que en cantidad. Seis ex miembros de antiguos gobiernos laboristas se unieron a la «sublevación», inundando los medios de virulentos ataques contra Brown.

Un último sondeo publicado el domingo por el Sunday Times situó a los laboristas 19 puntos por debajo de la oposición conservadora, que logró un 46% de intenciones de voto frente a sólo el 27% para la formación de Brown.

El 73% de las 2.161 personas encuestadas por el instituto de estadísticas YouGov entre el 10 y el 12 de septiembre manifestaron una opinión desfavorable hacia el primer ministro. Los laboristas ya sufrieron en las elecciones locales de principios de mayo su peor derrota en 40 años. Desde entonces perdieron además tres legislativas parciales, algunas en feudos considerados como entre los más fieles.

Quince meses después de haber sucedido -sin ser elegido popularmente- a Tony Blair al frente del gobierno, Brown es sinónimo para cada vez más laboristas de catástrofe previsible en las próximas legislativas, previstas para antes de mayo de 2010.

Los «rebeldes» esperan mantener su presión hasta el congreso del partido, del 20 al 24 de septiembre en Manchester (noroeste), según el diario The Observer.

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