Ike sembró desolación en Texas pero sin dejar muertos
Más de 24 horas después de la llegada del ojo del huracán a la estación balnearia de Galveston en la noche del viernes al sábado, las autoridades no habían presentado aún un balance de víctimas.
«El peor escenario que se había proyectado en algunas áreas no ocurrió», declaró el gobernador del estado de Texas (sureste), Rick Perry, quien anunció «la mayor operación de socorro y búsqueda de toda la historia del estado».
A mediodía, equipos de rescate apoyados por docenas de helicópteros habían rescatado 940 personas a lo largo de la costa texana, reportaron medios locales de Houston.
El secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff, hizo el sábado referencia a «algunos muertos» y agregó que «el balance podría aumentar en las próximas horas, particularmente entre las personas que no evacuaron la zona».
Galveston, pequeña ciudad balnearia en una isla entre una laguna y el Golfo de México, con 58.000 habitantes, fue golpeada de pleno por vientos de más de 200 km/h, y permanece sin electricidad desde el viernes porque la crecida del agua del mar mezclada con el lodo invadió sus calles.
El huracán dejó postes y palmeras por el suelo, cables eléctricos destruidos, semáforos que colgaban, vidrios quebrados, techos arrancados, y barcos en tierra firme.
El domingo, los habitantes que habían permanecido en el balneario trataban desesperadamente de subirse a los autobuses requisados por las autoridades para abandonar la isla siniestrada.
«Fue mi primer huracán. No quise partir enseguida», cuenta Ashia Turner, una joven de 18 años. «Pero todo empezó a hacerse añicos y mi hija temblaba de miedo. Entonces me fui a un refugio».
Unos 2,2 millones de personas fueron evacuadas en Texas y más de 130.000 en el estado vecino de Luisiana, mientras que más de tres millones de personas permanecían sin electricidad en ambos estados. Funcionaros advirtieron que podría tomar semanas restablecer la corriente, por lo que las autoridades de Houston declararon un toque de queda de 21H00 a 06H00, para evitar accidentes en la carretera con árboles caídos, líneas de alta tensión y vidrios rotos.
El domingo el ciclón, debilitado, se dirigía al estado sureño de Arkansas y otros estados del valle del Mississippi.
Ike también sembró desolación en las calles de Houston, cuarta ciudad del país, situada a 70 km de la costa. Un toque de queda fue decretado para toda la semana a fin de evitar saqueos.
El presidente George W. Bush, criticado por su tardía reacción durante el pasaje del huracán Katrina, que en 2005 provocó más de 1.500 muertos en Nueva Orleans (sur), anunció que el martes iría a Texas para expresar su «apoyo».
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