OPINION INTERNACIONAL

LA UNASUR JUNTO A BOLIVIA

La mandataria chilena, que ejerce este año la presidencia pro-témpore, declaró que la reunión buscará «cómo desde Unasur podemos tener una actitud positiva, constructiva, que permita acercar a las partes y apoyar los esfuerzos del pueblo boliviano, del Gobierno boliviano, en pos de una garantía de su proceso democrático y de la estabilidad y la paz en Bolivia». Enfatizó «la preocupación de todos los jefes de Estado de la región por una Bolivia en paz».

Los últimos hechos conocidos demuestran que lo ocurrido el jueves en las cercanías de Cobija, capital del norteño departamento de Pando, fue una verdadera masacre, la mayor ocurrida en un período democrático en Bolivia según el ministro de Gobierno (Interior), Alfredo Rada. La cifra de muertos se acerca a una treintena, todos ellos integrantes de los grupos campesinos e indígenas que venían a reunirse en apoyo al gobierno. Fueron masacrados y acribillados, incluso con fuego de ametralladora, por integrantes de los grupos «cívicos» próximos al prefecto Leopoldo Fernández que constituyen verdaderos destacamentos paramilitares, por miembros de la propia prefectura y por sicarios contratados provenientes de Brasil y de Perú. Los testigos señalan que los campesinos «huían al monte» y fueron perseguidos a sangre y fuego por las bandas armadas. Se hallaron otros 10 cuerpos en los bosques y el río cercanos a la localidad pandina de Porvenir, además de las 14 víctimas de la primera hora. El presidente Evo Morales declaró que en Pando no hubo enfrentamiento sino una verdadera matanza, planteó una investigación exhaustiva sobre lo acontecido e instó a dirigir la acción fiscal contra esos «crímenes de lesa humanidad». El gobierno decretó el estado de sitio en el departamento y envió destacamentos militares para guardar el orden y la seguridad de las instalaciones. Se anunció que había orden de detención contra el prefecto Leopoldo Fernández por negarse a acatar el estado de sitio.

En la noche del sábado se reunió en Santa Cruz bajo la presidencia del prefecto local Rubén Costas, el organismo denominado Conalde (Consejo Nacional Democrático) que nuclea a los cuatro prefectos opositores de la «media luna». Allí informó el prefecto de Tarija, Mario Cossío, sobre la reunión que había mantenido por espacio de siete horas en el Palacio Quemado con el vicepresidente Álvaro García Linera. Los prefectos pretendieron arrojar sobre el gobierno la responsabilidad de las masacres en Pando, decretando la impunidad por anticipado de su cofrade Leopoldo Fernández. Mientras tanto en varias localidades de Santa Cruz se registraban enfrentamientos entre partidarios del gobierno y los proclamados «autonomistas» que responde a Costas y a Branko Marinkovic, capo de las bandas de la Unión Juvenil Cruceñista y sus adláteres. Los prefectos tuvieron la osadía de proclamar que «si se producía un muerto o herido más» o si era detenido Leopoldo Fernández, cerraban toda posibilidad de un diálogo que hasta ahora han rehuído sistemáticamente. En la práctica dieron a entender, en una recortada conferencia de prensa posterior, que el diálogo estaba supeditado a la suspensión del proceso confirmatorio de la nueva Constitución y a que les devolvieran la totalidad del producido del impuesto a los hidrocarburos (IDH), destinado a solventar el Bono Dignidad. O sea, volver a fojas cero.

En cambio, Evo Morales participaba a esas mismas horas del sábado en la conmemoración del 198º aniversario de la fundación de Cochabamba, donde lanzaba la campaña por la ratificación de la Constitución, en un acto convocado por el Consejo Nacional para el Cambio (Conalcam) y con la nutrida participación de campesinos y mineros cooperativistas. Expresó que los prefectos opositores actuaban en contra del interés nacional y que «con sus movilizaciones quieren opacar el apoyo del 67% que obtuvo el proceso de cambio». También expuso las razones que llevaron a la expulsión del embajador yanki Philip Goldberg, debido a su injerencia en la vida interna del país junto a los secesionistas.

Toda América Latina sigue expectante el proceso boliviano y la reunión de Unasur, con la firme decisión de expresar total solidaridad con su pueblo y su gobierno en todas las circunstancias.

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