En el Medio Oriente todos están hastiados de guerras y conflictos
«Todos te dicen que está a favor de la paz, nadie te va a hablar en contra de la paz, pero los condicionamientos que ponen todas las partes hacen difícil llegar a ella», sostienen.
Así opinan los profesores Mario Sznajder y Arie Kacowicz de la Universidad Hebrea de Jerusalén, quienes realizaron diversas intervenciones en Montevideo sobre el conflicto en Medio Oriente y su impacto.
«En Israel hay dos historias paralelas, la real y la pública», sostuvo Sznajder y agregó -en una entrevista con LA REPUBLICA- que «un sistema político fraccionado es incapaz de tomar decisiones vitales».
«El sistema político está encerrado en un circulo vicioso y la única forma de cerrarlo es con un sistema personalista como lo hizo Ariel Sharon con la retirada unilateral de la Franja de Gaza en agosto de 2005″, subrayó el académico y un experto autor de numerosos libros sobre la historia del fascismo.
Según Sznajder, el conflicto que en un principio había repercutido hacia adentro y se había desarrollado en torno a la Guerra Fría, desde 1979 en adelante ha adquirido dimensión internacional y se ha ido transformando en una guerra religiosa donde la lucha es de suma cero: cuando gana uno, el otro lo pierde todo.
Sin embargo, para aportar datos que avalen la posibilidad de la pacificación, Sznajder aseguró que hoy el 77% de la población palestina está a favor del cese del fuego y en la sociedad israelí el porcentaje es similar.
«Este conflicto se va a resolver con intervención internacional, porque desde adentro es prácticamente imposible ponerse de acuerdo, más allá de la voluntad social», opinó.
Kacowicz, dijo que, luego de las negociaciones en Camp David, «ambas partes han perdido una gran oportunidad para la paz en estos años, por errores mutuos».
Para Sznajder, hoy en la región no se puede hablar de una paz al estilo comunitario europeo, debido a la gran diferencia de desarrollo económico que separa a la sociedad israelí del mundo árabe. Sólo se puede esperar el cese de la beligerancia. Con respecto a Medio Oriente, el problema ya no sólo se presenta entre israelíes y palestinos, sino que hay guerras en Irak y Afganistán; está el conflicto de los kurdos, y hay violencia distribuida por toda la región. Esto indica que el esquema es mucho más complejo que antes.
EEUU no controla a Israel
Consultados sobre las próximas elecciones de noviembre en Estados Unidos y su impacto en el conflictivo Medio Oriente, Kacowicz señaló que el sucesor del presidente George Bush «va a seguir con el statu quo, aunque debería meterse de lleno en el acuerdo» entre Israel y los palestinos.
Sin embargo, Sznajder dejó claro que «Estados Unidos no controla ni puede controlar a Israel». Para el académico, «el mito de que el lobby israelí controla a Estados Unidos es una gran idiotez». Pero, reconoció que existe una relación estrecha e influencias, y si se usan en forma pro positiva respecto a Israel, a los palestinos, a los sirios, «yo creo que sí se puede lograr algo con mucha coordinación internacional. Porque los pueblos internos no son capaces de resolver los problemas», dijo.
«Habrá continuidad en la política exterior de Estados Unidos hacia Medio Oriente, sin importar si gana Obama o McCain. Y todo parece indicar que si Israel quisiera tomar una medida contra Irán debería tener la luz verde de Estados Unidos», explicó Kacowicz. «Estados Unidos no le va a permitir a Israel atacar Irán», opinó el académico.
«El tema de Irán no es de Israel, es de Estados Unidos, de la Unión Europea y de Rusia, va más allá del conflicto con los palestinos, pese a que Teherán apoya a Hamas y Hezbolá. Obviamente, la visión de Israel sobre Irán es distinta a la de Washington. Los israelíes están a 1.500 kilómetros», opinó el académico, quien recordó las insistentes amenazas del régimen de los ayatolás para destruir a Israel. «El impacto público del Holocausto en la amenaza existencial es un trauma para Israel», argumentó el profesor Kacowicz.
«Cuando analizamos Irán, debemos tener en cuenta en primer lugar que no todo lo que Teherán hace o dice con respecto a su política exterior no tiene que ver con sus conflictos con Israel», dijo Kacowicz.
Según el especialista, «desde el punto de vista de Irán, tras la guerra en Irak y el surgimiento de Pakistán como potencia nuclear, tiene sentido el desarrollo de un plan nuclear, incluso con fines militares».
«Irán no es monolítico, existe oposición y diversidad de criterios, pero sin embargo la cuestión nuclear es un acuerdo de su dirigencia. Pero el hecho de tener la bomba no significa usarla. Y esto está claro», dijo.
Para Sznajder, «el desarrollo nuclear iraní se debe a la crisis por el petróleo».
«El presidente iraní Mahmud Ahmadinejad o el líder supremo Alí Jamenei saben que el poder nuclear les permitirá asegurarse que cualquier ataque en su contra provoque la irradiación del petróleo del Golfo, que representa la mitad de las reservas mundiales, e incluso del territorio israelí, por lo que sería inviable», dijo.
El analista estimó que «ellos saben que, si la teoría es destruir al ‘Gran Satán’ -como se refiere Teherán a Estados Unidos-, no hay que utilizar armas nucleares, sino aumentar el precio del petróleo». Y concluyó: «Creo firmemente que las guerras en Medio Oriente han dejado de ser convencionales».
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