ACUERDAN DIALOGAR

Bolivia abrió ayer un pequeño resquicio al diálogo entre el gobierno y los prefectos de regiones rebeldes para intentar pacificar al país y zanjar la aguda crisis política, pese al estado de sitio en Pando, donde nuevos choques elevaron el saldo a 16 muertos y más de 80 heridos.

El intento por descomprimir la álgida situación política fue efectuada por delegados del gobierno boliviano con el prefecto de Tarija, Mario Cossío ­-en representación de 5 regiones rebeldes­ que acordaron la madrugada de ayer crear condiciones para instalar el diálogo y cesar la violencia.

«Hemos cumplido el primer objetivo que era instalar la apertura de lo que ojalá se convierta en un proceso sostenido de diálogo, en pacto nacional que nos permita solucionar los problemas en un escenario de reconciliación nacional», dijo Cossío a la prensa.

Tras siete horas de reunión con autoridades del Poder Ejecutivo en la casa de Gobierno de La Paz, Cossío informó que en la cita se «coincidió en la necesidad de la pacificación del país y en poner fin a la violencia».

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