Marcos, flamante papá de un varón
Ciudad de México, ANSA
La revelación fue hecha al diario Reforma por 69 personas que trabajaron como espías y que –encabezados por Rubicel Ovando– fueron despedidos el jueves pasado por el nuevo gobernador de Chiapas, el opositor Pablo Salazar Mendiguchía.
«El subcomandante Marcos tuvo hepatitis hace una semana y es padre de un pequeño», indicaron los espías que pertenecían a la Coordinación de Información y Análisis Político, integrada por «investigadores» contratados desde 1993 por el entonces oficial Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Salazar Mendiguchía, ex pastor protestante, fue postulado el año pasado por una coalición opositora, que incluyó al izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el partido derechista Acción Nacional (PAN), del presidente Vicente Fox.
El rebelde Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) inició su séptimo año de vida e ingresó en el 2001 con visos de una solución, no cercana, a las reivindicaciones sociales que motivaron su alzamiento: trabajo, alimentación, tierra y salud, entre otras.
El conflicto está en un «impasse» desde setiembre de 1996, cuando la insurgencia frenó las conversaciones y acusó al gobierno priísta de «falta de voluntad política» para avanzar en la solución de sus demandas y en el cumplimiento de los acuerdos ya pactados.
Las denominadas Fuerzas de Liberación Nacional (FLN) fueron el germen del zapatismo, según reveló siete años atrás el ex presidente Ernesto Zedillo, último de la era del PRI.
Allí surgió Marcos, a quien el gobierno del PRI identificó como Rafael Sebastián Guillén Vicente, hijo de un empresario de la norteña ciudad de Tampico y ex profesor universitario en la capital mexicana.
La asunción de Fox en diciembre reabrió las esperanzas del diálogo, para cuyo reinicio el EZLN planteó 5 condiciones: cumplir los acuerdos de San Andrés, el desmantelamiento de los 15 grupos paramilitares que hay en la región, liberar a los presos políticos, poner fin al clima de hostigamiento y la designación de un comisionado gubernamental «con la capacidad para dialogar y asumir compromisos».
En una entrevista ampliamente difundida meses atrás, el enigmático Marcos sostuvo que antes de ser guerrillero vivió en Estados Unidos, donde –dijo– «fui taxista en Santa Bárbara, trabajé en un restaurante en San Francisco del que fui despedido por ser gay, después trabajé en un sex shop y viví bajo el puente del Golden Gate».
El «Sup», como llaman a Marcos los indígenas de Chiapas por una deformación vocal, también es un escritor formal que recientemente fue editado por Plaza & Janés.
«Desde las montañas del sureste mexicano» tiene un texto de José Saramago en donde el Premio Nobel de Literatura escribe que «Chiapas es un lugar de dignidad, un foco de rebelión en un mundo patéticamente adormecido».
El libro es una recopilación de las obras literarias escritas en la clandestinidad por el «sub» quien –se cuenta– recibió de manos de los ancianos de las tribus mayas del sureste mexicano «el bastón de mando» con el cual dirige la rebelión indígena desde enero de 1994.
El escarabajo «Durito» y el viejo «Antonio» son personajes infaltables en la obra, donde el rebelde enmascarado –cuya imagen con la pipa humeante y montado a caballo dio la vuelta al mundo– se pregunta «¿Hasta cuándo seguiremos caminando?», para luego reflexionar: «Mucho cuesta esto de alcanzar el principio para llegar al final».
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