Mondo Cane
El hombre se volvió sedentario y agricultor hace unos 10.000 años, dando pie a la llamada revolución del neolítico, para beber cerveza y embriagarse y no con el fin prioritario de mejorar o asegurar su alimentación. Así lo afirma el biólogo e historiador natural alemán Josef H. Reichholf en su nuevo libro Por qué los hombres se volvieron sedentarios, que ayer ha salido a la venta en las librerías germanas y en el que explican las causas de la revolución que dio lugar a la formación de pueblos y religiones. El catedrático de la Universidad Técnica de Múnich considera totalmente errónea la teoría de que la humanidad empezó a cultivar plantas, abandonó la vida nómada y se estableció de manera permanente en un lugar determinado para alimentarse mejor. «Esa visión habitual confunde causas y consecuencias.
Cuando los cazadores y recolectores abandonaron su forma de vida y alimentación tradicional tuvo que darse alguna ventaja inicial», explica el experto, quien subraya que al principio «el cultivo de plantas no trajo consigo ninguna ventaja sobresaliente para la supervivencia».
Mal lo tienen algunos asiáticos si quieren llegar al tamaño medio de pene occidental a base de barrabasadas. Y es que agosto fue un mes especialmente trágico en el arte de la «elongación fálica a base de tuercas y anillos» en un país como Malasia. Primero, un ciudadano de Kuala Lumpur que acudió al hospital con síntomas de «ordagun priaprismum» tras colocarse un anillo de acero inoxidable alrededor de su pene. Unos días más tarde otro vecino, soldador de profesión, acudió con los mismos síntomas tras introducir su pene en una tuerca para que esta hiciera de peso y así poder alargar su órgano. ¿Inconsciencia? ¿Lujuria? De ambas le sobraba a Neir PainoMozombite, el tercero en discordia, que también llegó a Urgencias tras quedarse atrapado mientras se masturbaba con una tuerca. En todos los casos el miembro viril alcanzó una total erección, la sangre se concentró en la parte superior del mismo quedando, a la postre, atascado en el orificio de la tuerca, ocasionándoles dolores insoportables incompatibles con el silencio.
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