Los entretelones en la realeza británica
Sonia Delesalle – Londres, AFP
Con la princesa Margarita que sufrió un ataque, el príncipe Andrés vilipendiado por la prensa por haber sido sorprendido con bellezas con los senos desnudos, la reina Elizabeth que conduce sin cinturón y el príncipe Carlos que cae de su caballo, la familia real británica irrumpe en el nuevo año bajo un signo desapacible.
La prensa británica publica diariamente nuevos avatares de los «reales», el último de los cuales hace referencia a la caída del príncipe Carlos de su caballo tras un «salto desafortunado» del animal.
Resultado: un pequeño hueso quebrado en el hombro, pero nada dramático: el príncipe de Gales deberá llevar su brazo en cabestrillo durante algún tiempo y el hueso se calcificará rápidamente.
Pero el incidente se produjo en el transcurso de una cacería de zorro, «deporte» muy estimado por la aristocracia británica, y particularmente por la familia real, pero detestado por la mayoría de los británicos y por los laboristas en el poder que intentan actualmente adoptar una ley para abolir esta práctica.
El príncipe Carlos no parece haber tenido en cuenta la sensibilidad de ciertos sujetos, señalaron este lunes los periódicos.
Auditores de la BBC llamaron a la radio indignados por el hecho de que en el informe sobre el accidente del príncipe, no se hacía mención a la salud del zorro que se cazaba.
Diagnóstico de los expertos en realeza: serio fracaso de la ofensiva de seducción lanzada desde hace algunos meses por el príncipe Carlos que, en un primer momento, produjo sus frutos procurándole un nivel de popularidad jamás ostentado.
En sus deseos de Navidad, la reina Elizabeth II situaba al año 2001 bajo el signo de una espiritualidad reencontrada y aseguraba haber «visto un gran consuelo en los momentos difíciles en las palabras y el ejemplo de Cristo».
No tendrá suficientes oraciones frente a esta mala suerte que parece abatirse sobre su familia.
Su hermana, la princesa Margarita acaba de sufrir un nuevo ataque cerebral tras otro que la debilitó gravemente en 1998.
La princesa, de 70 años, se encuentra enclaustrada en su palacio y, mientras la soberana afirma que la salud mejora, los médicos consideran que hará falta tiempo para saber si le quedarán secuelas.
Pero además del príncipe Carlos, los otros dos hijos de la reina se encontraron también bajo los fuegos de la actualidad.
La princesa Ana el día de Navidad dio prueba de una falta de compasión total cuando una anciana de 75 años acudió a ofrecer una cesta de flores a la reina.
«Qué cosa tan ridícula!», exclamó la princesa Ana antes de arrancar la panera de las manos de la infortunada hasta entonces admiradora de la realeza.
El príncipe Andrés se dejó fotografiar durante unas vacaciones en Tailandia rodeado de una flota de jóvenes náyades con los bustos desnudos.
Por último, Elizabeth II cometió dos faltas graves el mismo fin de semana: conducir unos 300 metros por un camino de monte su 4X4, sin colocarse su cinturón de seguridad, y montar a caballo sin llevar protección, sino apenas un fular y la capucha de un impermeable.
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