Píldora abortiva gratis en liceos de París y Londres

París, ANSA

La disponibilidad gratuita de la píldora abortiva «del día después» en todos los liceos públicos de Francia, efectiva a partir de noviembre, se produjo sin novedad y con el mayoritario consenso de los padres.

Incluso las adolescentes menores de 18 años pueden solicitar la píldora, pero nadie hace dramas por eso. La mayoría de los padres, el 66 por ciento, está de acuerdo sin reservas con la distribución del controvertido anticonceptivo en las escuelas si existe un riesgo fundado de embarazo no deseado.

En la Asamblea Nacional, numerosos diputados de la derecha gaullista votaron con todos los partidos de izquierda a favor de la propuesta de ley con la que hace tres meses el gobierno socialista de Lionel Jospin autorizó definitivamente la píldora abortiva.

Se llegó a la ley, aprobada en noviembre también por el Senado, después de seis meses, entre enero y junio de 2000, que sirvieron para determinar la utilidad de la píldora como arma crucial para luchar contra los embarazos adolescentes.

Cada año quedan embarazadas en Francia más de 10.000 adolescentes menores de 18 años: se espera que el anticonceptivo de emergencia –que debe tomarse hasta 72 horas después de una relación íntima sin protección– reduzca la cantidad de manera consistente.

«No alentó en absoluto el laxismo moral», dijo el ministro de Instrucción, Jack Lang, sobre la base de la experiencia del primer semestre del año pasado, cuando en 22 de los 30 centros de provisión franceses fueron en total 7.074 (un 65 por ciento menor de 18 años) las muchachas que pidieron la píldora del día después a la enfermería escolar, y solo se le dio a 1.618. Según Lang, hubo solo rarísimos casos de resistencias étnicas o culturales. Algunos protestaron contra «la ilusión de que las consecuencias de comportamientos irresponsables puedan hallar fáciles remedios médicos», pero las polémicas duraron muy poco.

La píldora del día después fue introducida en las escuelas francesas junto con otra revolucionaria novedad: las menores de edad pueden acceder a un aborto sin necesidad de autorización de los padres.

Lang tiene, además, una difícil ambición: quisiera que la educación sexual en la escuela fuera más allá de la «visión biológica o anticonceptiva» y enseñara a los jóvenes el difícil arte de amar. Las autoridades sanitarias de cuatro condados ingleses –Derby, East Kent, Oxford y South Yorkshire- donde hay el mayor número de embarazos adolescentes, autorizaron la píldora del día después en las escuelas, mientras al menos otros tres se están preparando para adoptar la misma medida.

Significa que las adolescentes británicas, incluso las de solo once años, podrán en caso de necesidad recibir la píldora en la enfermería de las escuelas públicas, sin informar a los padres.

En Gran Bretaña existe la mayor tasa europea de embarazos adolescentes, y el gobierno laborista tiene intención de reducirla a la mitad para 2010.

Para ello lanzó vigorosas campañas informativas sobre la anticoncepción y hasta una para promover la virginidad. En esta óptica, las autoridades sanitarias, para contribuir a conseguir el objetivo fijado, decidieron recurrir a la píldora del día después, que ya dio buenos resultados en la vecina Francia.

Del otro lado del Canal de la Mancha, donde se vende hace tiempo y desde noviembre está disponible en las escuelas, los abortos se redujeron un 30 por ciento. Un vocero del ministerio de Sanidad confirmó la noticia publicada hoy por algunos diarios, asegurando de todos modos que «todo aquel que prescribe la píldora en las escuelas tiene la preparación justa para hacerlo y la capacidad de decidir si suministra o no el anticonceptivo a una muchacha en particular».

Pero no todos están convencidos. Algunos médicos -citados por el Daily Mail- temen riesgos para la salud de las adolescentes. Para garantizar la reserva de las muchachas que no quieren informar a sus padres, podría no registrarse adecuadamente el suministro, declaran. Sobre el tema opinó también Jenny Bacon, cuya hija Caroline murió por un ictus a los 15 años después de tomar durante un año, sin que su madre lo supiera, la píldora anticonceptiva.

«Es terrible que en la escuela se distribuyan estas cosas. Las escuelas tienen la obligación de proteger a los alumnos y los padres tienen derecho a saber si se les da algún medicamento a sus hijos», dijo la mujer.

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