El nuevo jefe de la izquierda italiana que quiere llegar al gobierno

El "alcalde de Italia"

Roma, AFP

«Quiero ser un alcalde para Italia. La experiencia vivida en Roma puede ser exportada a nivel nacional», aseguró el alcalde este lunes en una conferencia de prensa en la sede de la alcaldía, en la que anunció su dimisión al cargo.

Tranquilo y sonriente, Rutelli decidió anunciar su dimisión en la misma sala donde fue firmado en 1957 el Tratado de Roma que dio origen a la Unión Europea (UE) y, aun si es más reciente no es menos importante, el tratado para la creación de una Corte Penal Internacional (CPI).

«Así como ganamos en Roma, podemos ganar en Italia», añadió el líder político, que en muchas ocasiones de refirió al «orgullo» de ser romano e italiano.

El alcalde, que hizo un balance de sus siete años de gestión de la capital, aprovechó para dar como ejemplo la «impecable organización del Jubileo», que atrajo a 25 millones de turistas-peregrinos en 2000. A pocos puntos de distancia en los sondeos de Silvio Berlusconi, su gran rival, Rutelli espera tan sólo que le alcance el tiempo, tres meses, para transmitir a los italianos «confianza, entusiasmo, prestigio» y poder así llegar, en mayo, al cargo de primer ministro.

«En todos los sondeos resulta que estamos avanzando», señaló. Líder de una mayoría municipal «coherente», que incluía desde comunistas hasta sectores de centro ex democristianos, Rutelli prometió que gobernará con una mayoría «confiable» y «estable», aludiendo a las divisiones entre la alianza de derecha.

Mientras su rival Berlusconi ha sido objeto de numerosos escándalos financieros por corrupción, Rutelli insistió mucho en la «honestidad» de su equipo. En siete años la administración municipal no ha sido objeto de investigaciones judiciales y ninguna denuncia por comisiones ilegales ha sido hecha. El tema será seguramente tema de la campaña electoral.

A nivel económico, Rutelli afirmó que 42.000 nuevas empresas y 81.000 empleos fueron creados en la capital en los últimos siete años. «En ninguna ciudad italiana se han creado tantas nuevas empresas», añadió. El desempleo, afirmó, descendió del 12,8% en 1995 a 10,5% en 2000.

El alcalde calificó su gestión de verdadera «redención» de Roma.

Sin las obligaciones municipales, Rutelli iniciará a partir de febrero un viaje por Italia en tren, «el medio del futuro porque es poco contaminante», sostuvo. La fecha exacta de las elecciones legislativas no ha sido definida pero se estima que se celebrarán hacia el 22 de abril. El niño mimado de la política italiana, que consigue todo o casi todo lo que se propone, Francesco Rutelli, 46 años, resolvió iniciar uno de los desafíos más difíciles de su carrera, al renunciar a la alcadía de Roma este lunes para presentarse como candidato a primer ministro de la coalición gobernante de centro izquierda en las próximas elecciones legislativas.

Militante desde los 18 años del Partido Radical, elegido diputado

a los 29 años, ministro de Medio Ambiente a los 39 años y alcalde (verde) desde 1993, Rutelli retará en abril al magnate de las comunicaciones, el derechista, Silvio Berlusconi para el cargo de jefe de gobierno.

Según los sondeos más recientes, Rutelli se encuentra detrás de Berlusconi, pero no se excluye un inesperado repunte.

Aún joven –Berlusconi tiene 64 años–, elegante, apuesto, Rutelli puede jugársela presentando como carta vencedora el balance positivo de su gestión como alcalde de la indomable capital italiana.

Bajo su administración, Roma se embelleció sin cambiar su encanto y su carácter. La mayoría de sus iglesias, verdaderos tesoros de arte, sus museos y sus edificios públicos fueron restaurados. Los medios de transporte públicos fueron modernizados y se circula mejor. Nuevas sedes de empresas escogieron la capital como sede central, y el empleo aumentó de 1,6% en siete años.

Los espacios verdes aumentaron de un 40% y la contaminación atmosférica disminuyó notablemente. El Jubileo, que todos temían como un evento ingobernable, atrajo a 25 millones de turistas y peregrinos y el caos anunciado no se verificó.

Para desmontar su imagen positiva, la oposición de derecha lanzó una campaña contra el alcalde, a quien acusan de no haber cumplido sus promesas, como la construcción de una nueva línea de metro subterráneo, de no haber realizado obras de infraestructura claves, de abandonar los barrios periféricos y premiar el privilegiado casco histórico.

Todo el mundo le reconoce tanto a él como a su equipo de no haber estado involucrado en algún escándalo financiero, lo que resulta una novedad en una alcaldía que fue dominada por muchos años por el tráfico de influencias.

«Mi administración tiene muchos defectos pero hay que reconocerle una ventaja: es honesta», subrayó Rutelli en vísperas de su triunfal reelección en 1997. Las grandes obras organizadas con ocasión del Jubileo, que gozó de un presupuesto excepcional, no han sido hasta ahora centro de escándalos. Nacido el 14 de junio de 1954 en Roma, dotado de un físico juvenil, procedente de familia acomodada, llamado el «Cicciobello» (el niño bello), Rutelli es la encarnación del «nuevo proyecto», de los «nuevos vientos» del centro-izquierda, en el poder desde hace cuatro años y debilitada por el dinanismo de la derecha.

Después de haber sido secretario de los radicales en sus años de juventud, entonces considerado un movimiento de protesta, y de haber participado en las batallas a favor del divorcio y del aborto, pasó al partido de los Verdes, luego a los Democráticos de Romano Prodi, conservando buenas relaciones con los Democráticos de Izquierda (DS), antes de formar parte de La Margarita, la coalición que agrupa numerosos partidos de centro-izquierda.

Esas migraciones lo convierten en un personaje inclasificable, lo que ha contribuido a su imagen de hombre nuevo. El otrora radical, fuertemente anticlerical, es ahora amigo del Papa, a quien estima y elogia.

Padre de dos niños, entre ellos uno adoptado en Ecuador y de color, casado desde 1979 con la conocida periodista Barbara Palombelli, en 1995 decidió casarse por la iglesia. Abandonar sus funciones de alcalde es un paso necesario para que alcance prestigio a nivel nacional. Mientras, desde el punto de vista internacional, ha multiplicado sus visitas a numerosas capitales. Cuenta con tres meses para lograr su reto.

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