Una gigantesca mentira de la CNN y Jorge Gestoso
Por Niko Schvartz
El viernes 29 de diciembre fueron asesinados el legislador Diego Turbay, su madre y cinco acompañantes, cuando se dirigían en una camioneta al acto de posesión del alcalde de la localidad sureña de Puerto Rico. El crimen fue a las 10.15. Los agresores desaparecieron, el ejército y la policía llegaron poco antes del mediodía.
El primer golpe bajo
En el informativo central para América Latina de ese día, Jorge Gestoso dijo que las FARC habían asesinado al congresista y sus acompañantes. Lo anunció en tono categórico como si fuera una noticia comprobada, sin ninguna duda, sin ningún condicionante. No mencionó ninguna fuente. Lo afirmó por sí y ante sí, violando la ética periodística y arrastrando su nivel profesional por el suelo. A esa altura nadie sabía quiénes eran los asesinos, pero él se adelantó a todos. Solo al otro día el fiscal general designó en Bogotá una comisión especial para iniciar la investigación.
El sábado 30 la CNN comenzó a rebobinar. Harris Whitbeck ya no responsabilizó a las FARC. Reseñó las exequias del diputado y citó una frase en condicional del presidente Pastrana (que enseguida comentaremos). Agregó que los mandos del ejército acusaban a la guerrilla (que es lo que hacen siempre para encubrir sus propios crímenes, a menudo en conexión con los paramilitares) y que la guerrilla no admitía esa atribución. Eso ocurrió por la tarde. En las emisiones siguientes, el tema desapareció. Pero quedaba el impacto inicial de la noticia falsa propalada por Gestoso.
El último día del año viejo Whitbeck refritó su versión anterior en torno a los condicionales de Pastrana.
El primer día del año nuevo aportó novedades. Carlos Montero se refirió al entierro del diputado señalando que supuestamente había sido víctima de la guerrilla. Apareció en escena el fiscal general, Alfonso Gómez Méndez, diciendo que el expediente no contenía todavía ningún elemento y que era falsa la versión de que se le habían proporcionado grabaciones de los sucesos («no recibimos nada»); y en cuanto a la atribución de responsabilidades, dijo que eran especulaciones de ciertos funcionarios del Estado.
Esa noche, lo que mostró Daniel Viotto sobre Colombia fue a Shakira cantando el himno en la plaza Simón Bolívar. El martes 2 el tema Colombia se borró.
El miércoles 3 por la noche reapareció Jorge Gestoso informando que dirigentes políticos colombianos le solicitaban al presidente Pastrana que revisara los términos de su acuerdo con la guerrilla, después del asesinato del legislador. Y no dijo más nada.
No volvió a su anterior versión. Tampoco la desmintió, ni la matizó. Lanzado ya el gran infundio, lo dejó ahí.
El domingo 7, en un documento sobre los dos años del inicio del proceso de paz, las FARC deslindaron de manera rotunda su responsabilidad en el asesinato y señalaron que en esa zona operan comandos paramilitares y tropas del ejército. Pero de eso no nos enteramos por la CNN que hasta ahora no lo informó sino por otras vías.
Los condicionales de Pastrana
Lo que dijo Pastrana el sábado 30 a la agencia estatal Ancol en relación al asesinato es lo siguiente: «Si se demuestra que fueron las FARC, lógicamente se pone en peligro el proceso de paz». Luego agrega, siempre en condicional, que «puede existir responsabilidad de las FARC». Pero como eso no se demostró, sino todo lo contrario, el silogismo cae por su base. El mandatario olvidó por lo visto que «con algunos sí se puede meter a París dentro de una botella¬.
Hay más. La AP (cable del 30 de diciembre) menciona como antecedente reciente del crimen que «el dirigente sindical Wilson Borja sobrevivió un aparente atentado de homicidio por parte de los paramilitares». Pero al respecto la CNN no dijo ni pío.
Nuevos crímenes paramilitares
No son, por otra parte, los únicos antecedentes criminales de los paramilitares. El jueves 4 anunciaron otros dos asesinatos en Antioquia. El domingo 7 se informó de la aparición de 17 campesinos que habían sido secuestrados hace un año en la zona de la desembocadura del río Citimarra, en el norte.
Otros 7 continúan secuestrados. En ambos casos, no hay duda de que los autores son las bandas paramilitares.
Cabe recordar que los diálogos de paz están suspendidos desde el pasado 12 de noviembre a raíz de la escandalosa actitud asumida por el gobierno al recibir con todos los honores por intermedio del ministro del Interior Humberto De la Calle al jefe de las bandas asesinas, Carlos Castaño. Las FARC exigen al presidente que dé pruebas de su voluntad de combatir al paramilitarismo.
En tal sentido, el 24 de enero de 1999 le proporcionaron una lista de militares y civiles vinculados al paramilitarismo, y señalaron con precisión los batallones del ejército que actuaban en colusión con paramilitares. Hace poco en Putumayo y el Valle del Cauca soldados con capuchas masacraron a pobladores civiles y pusieron los crímenes a cuenta del paramilitarismo. En otros casos sucede a la inversa. A todas estas denuncias documentadas el gobierno ha prestado oídos sordos.
Collar-bomba y niños asesinados
Sin duda los casos más notorios y que se proyectan como antecedentes de la última provocación contra las FARC viabilizada por la CNN, fue el asesinato con collar-bomba de la señora Elvia Cortés Gil el 15 de mayo de 2000 en el municipio de Chiquinquirá, Boyacá, perpetrado por los paramilitares, y la muerte de los seis escolares de El Pinar, Pueblo Rico, Antioquia, el 15 de agosto del año pasado, a manos del ejército, que después alegó por medio del ministro de Defensa, Luis Fernando Ramírez, que se trató de un error. En ambos casos asistimos a la misma campaña cenagosa que hoy se reproduce por parte de los grandes medios de difusión, con el valor agregado de la propaganda subliminal.
Como corolario macondista de estos hechos Ãinscritos en el Plan Colombia en marchaÃ, Colombia ha sido elegida para el Consejo de Seguridad de la ONU. Nada menos.
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