Paraguay enfrenta el golpe
Ya en la mañana del jueves 4 nos informaban desde Asunción sobre los alcances de la gran manifestación y ulterior concentración frente al Palacio de Gobierno, que reunió a más de 15 mil personas al llamado del Frente Social y Popular, integrado por un centenar de organizaciones sociales junto a las cuales marchaban legisladores de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC) que sostiene al gobierno de Fernando Lugo.
Se destacaban entre ellos las organizaciones campesinas agrupadas en la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (Mcnoc), que por la tarde se reunieron con el presidente para expresarle el apoyo al gobierno frente al intento de golpe de Estado y a la vez promovieron sus reivindicaciones específicas. Allí vimos las banderas y pancartas del Movimiento Popular Tekojoja, entre muchas otras. Belarmino Balbuena, líder del Frente, declaró que «se vivió hoy un paso histórico» y que acordaron con el mandatario la instalación de una coordinadora integrada conjuntamente con parlamentarios y representantes del Ejecutivo para analizar los temas del área social y los respectivos presupuestos. También se promovió la renovación del Poder Judicial y de la Fiscalía general del Estado, otro reclamo central del Frente. Varias organizaciones solicitaron la entrega de tierras para 100 mil labriegos en el transcurso de los próximos tres años como parte de una reforma agraria, así como soluciones a los problemas del trabajo en el sector rural y la atención a la salud. Los diarios titularon: «Campesinos marchan por reforma agraria y en respaldo a Lugo» y «Central obrera marcha a favor de la democracia» y publicaban fotos de las manifestaciones con sus banderas desplegadas frente al Palacio de López.
Por su parte, el ministro del Interior, Rafael Filizzola, agradeció en nombre del Poder Ejecutivo el apoyo de los integrantes del Frente Social y Popular a la institucionalidad democrática y al gobierno de Fernando Lugo, y aseguró que éste luchará por transformar el país y por mejorar la atención a la salud del pueblo y la educación pública. También anunció que se había restablecido la legalidad en el Senado.
En ese momento, otro dirigente del Frente Social y Popular, Marcos Ibáñez, confirmaba este aserto ante otra concentración reunida frente al Congreso. Se había encontrado una solución al problema planteado por el ex presidente Nicanor Duarte Frutos, que finalmente quedó como senador vitalicio, confirmándose como titular a Jorge Céspedes. Por cierto que Duarte protestó en tono desaforado, como lo vimos por TV. Pero se llegó a esa solución con beneplácito de la inmensa mayoría de la opinión pública, ya que el lema «Se va Nicanor» se había transformado en una aspiración colectiva, como podía leerse en la propia prensa paraguaya.
Recordemos brevemente los antecedentes. El domingo 31 de agosto, el general Máximo Díaz Cáceres, enlace entre las Fuerzas Armadas y el Congreso, fue citado por el presidente del Senado, el oviedista Enrique González Quintana, pero fue conducido con engaño al domicilio del general Lino César Oviedo, donde se encontraba éste en compañía del ex presidente Nicanor Duarte, junto con el fiscal general del Estado, Rubén Candia Amarilla, el ministro de la Justicia Electoral, Juan Manuel Morales, y el abogado Lelis Olmedo. Oviedo lo interrogó sobre «qué le parecía a las Fuerzas Armadas la crisis en el Congreso Nacional». El general respondió que ese tema debían resolverlo los legisladores, informó a su superior, éste al ministro de Defensa y al presidente. Lugo reunió a su gabinete y divulgó todos los hechos en conferencia de prensa al día siguiente. Se sucedieron los pronunciamientos, en el ámbito interno y entre gobiernos y organizaciones políticas y populares de América Latina, en defensa de la legalidad democrática y contra el intento golpista. Y se convocó a la manifestación del jueves, que tuvo enorme repercusión.
La crisis del Senado estaba originada en la negativa de la mayoría de sus integrantes a que el ex presidente Duarte jurara como miembro efectivo. El presidente del Senado, Enrique González Quintana, que responde al sector del general Oviedo (Unace), ensayó una maniobra trucha e hizo jurar a Duarte en su presencia, pero la mayoría del Senado, con participación destacada del ex vicepresidente Luis Castiglioni, también colorado y enfrentado a Duarte, revocó ese falso nombramiento. Así las cosas, se llegó al día jueves 4. Ese día fue convocado el Senado, que estuvo rodeado por una manifestación de pueblo. Ante esa presión, González Quintana se dio vuelta, declaró que «por el bien del país renunciamos a nuestras propuestas», y una mayoría de senadores, en ausencia del sector que respondí a Nicanor Duarte pero con la presencia de los oviedistas, despojó a Duarte de su título de senador activo y nombró como titular de esa banca a Jorge Cáceres. La votación fue de 36 votos en 45 senadores presentes. Duarte, que protestó a viva voz en reportajes por TV, quedó como senador vitalicio, solamente con voz pero sin voto ni cobrar sueldo ni ser contabilizado para el quórum. Una explosión de alegría entre los manifestantes que rodeaban el edificio del Congreso acogió esta decisión.
Dicen los cables: «Bajo consignas tales como ‘Fuera Nicanor’ o ‘Se va Nicanor’, unos 5 mil adherentes al presidente Lugo sirvieron de elemento de presión al tratamiento de su caso en la Cámara Alta. La justicia electoral avaló la decisión del Cuerpo, mientras el oficialismo había amenazado con destituir a González Quintana si se aceptaba el nombramiento de Duarte».
Simultáneamente, se anunciaron otras dos noticias importantes. La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad un proyecto, que pasa al Senado, por el cual se otorga una pensión alimentaria a los adultos mayores de 60 años. Y el Ministerio Público desarticuló una red que recaudaba en negro en la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP), en lo que fue catalogado como la primera gran victoria del gobierno contra la corrupción, que el presidente se comprometió a erradicar en una lucha sin cuartel.
LUGO, A EEUU Y AL MERCOSUR
El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, está a punto de inaugurar su agenda internacional, que lo llevará a Brasil y Estados Unidos y que tendrá al Mercosur como epicentro, declaró el canciller paraguayo Alejandro Hamed Franco en entrevista con la AFP.
El primer viaje internacional del ex obispo izquierdista, que asumió la presidencia de su país hace solo tres semanas, será a Brasil, su gran socio económico, el 17 de este mes.
Lugo también pretende reunirse con el mandatario estadounidense, George W. Bush, en octubre. «Estamos con la predisposición de aceptar la invitación» hecha a final de agosto en Asunción por el subsecretario de Estado estadounidense, Thomas Shannon, explicó Hamed Franco.
Lugo asistirá a la Asamblea General de la ONU a final de mes en Nueva York, a la XVIII Cumbre Iberoamericana en octubre en El Salvador, y a las Cumbres Mercosur y Latinoamérica-Caribe en diciembre en Brasil.
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