OPINION INTERNACIONAL

EL CONFLICTO EN EL CAUCASO

La réplica de los ejércitos rusos fue fulminante, desalojando a los ocupantes de esos territorios. Poco después, Osetia del Sur y Abjasia proclamaron cada una su independencia, y fueron reconocidas por el gobierno ruso el 26 de agosto, decisión que el presidente Dimitri Medvedev calificó de «irreversible». El tema fue debatido en la ONU y derivó en una cumbre de la Unión Europea en Bruselas, con amenazas de sanciones contra Rusia. EEUU, que se ha introducido en Georgia y repúblicas vecinas con sus empresas y poderío militar, condenó las actitudes de Rusia. En Georgia se realizaron manifestaciones contra Rusia y en Osetia (donde 9 de cada 10 habitantes son ciudadanos rusos) a favor. Persiste una situación de aguda tensión. El 8 de setiembre, Nicolas Sarkozy (presidente de turno de la Unión Europea ) y José Manuel Barroso (presidente de la Comisión Europea ) visitarán Moscú y Tbilisi, capital de Georgia, en busca de un acuerdo. El vicepresidente estadounidense Dick Cheney acaba de viajar a Azerbaidjan (vecino de la zona en conflicto) para intentar obtener del gobierno de Bakú, su capital, a orillas del mar Caspio, garantías de seguridad sobre los corredores energéticos para la entrega de gas y petróleo de dicha región a Occidente. Ese es uno de los temas que subyace tras la confrontación.

Veamos los antecedentes más inmediatos. En abril de este año, en la última reunión de la OTAN , efectuada en Bucarest, Rumania, se reconoció la aspiración de Georgia a ingresar en dicha alianza militar, en la cual EEUU detenta el bastón de mando. Esto se decidió a pesar de la resistencia de Alemania y con la explícita oposición de Rusia. Condoleezza Rice visitó Georgia e inauguró el 15 de julio el ejercicio militar «Respuesta inmediata 2008″ , un operativo conjunto del ejército norteamericano con las tropas de Georgia y también con las de Ucrania, de Armenia y de Azerbaidjan, realizado en la base aérea de Vaziani, que había pertenecido a la Fuerza Aérea Rusa hasta 2001. El 8 de agosto, día de la inauguración de las Olimpiadas chinas, las fuerzas armadas de Georgia atacaron la provincia de Osetia del Sur y conquistaron su capital, Tskhinvali. Fue la agresión de un ejército de 30 mil hombres, armado por EEUU, equipado con armamento pesado y que cuenta además con 200 asesores especiales estadounidenses. Un analista ha señalado «la gran sorpresa de los gobiernos involucrados por la rapidez, extensión y eficacia de la respuesta rusa, que en pocas horas cercó, dividió y atacó por tierra, mar y aire al territorio de Georgia, en una demostración contundente de decisión política y organización militar que dejó a los gobiernos occidentales perplejos, divididos e impotentes». Consignemos de paso que las cadenas internacionales como la CNN o la BBC se despertaron recién con el contraataque ruso, hablando de agresión a Georgia, pero ocultaron la previa invasión del ejército georgiano a Osetia del Sur. Escribe el profesor Ruiz Pereira Faget: «Nadie puede creer que el ataque a Osetia del Sur por parte de las tropas de Mijail Saakashvili (a quien designa como dictador-gerente de los monopolios petroleros norteamericanos en el Cáucaso), pertrechadas durante cinco años por EEUU, se haya efectuado sin una guiñada de Washington». Sitúa esta agresión en la línea de acción de Cheney y McCain, a quien el presidente georgiano considera el sucesor de Bush en la Casa Blanca. Es una política de guerra y de búsqueda de un predominio mundial incompartido. Lo cual también tiene antecedentes marcados, como señala un reciente estudio de José Luis Fiori. Durante toda la década de los ’90, los EEUU (y también la Unión Europea) apoyaron la separación de las repúblicas integrantes de la ex Unión Soviética y promovieron el desmembramiento del territorio ruso. Los primeros en separarse fueron los tres estados bálticos (Lituania, Estonia y Letonia, con antecedentes ya en las postrimerías del gobierno de Gorbachov). Siguieron Ucrania, Bielorrusia, los países del Cáucaso y del Asia Central. En este período EEUU también lideró la expansión de la OTAN hacia el este (contra la opinión de algunos países europeos) y está armando y entrenando a las fuerzas armadas de Ucrania y de países de Asia Central, además de Georgia. En aplicación de esta política, Estados Unidos y la Unión Europea procedieron al desmembramiento de la ex Yugoslavia e implementaron la secesión forzada de Kosovo, violando todas las normas del derecho internacional. En la misma línea montaron el llamado escudo antimisiles en Polonia, y harán lo propio en la República Checa, configurando un dispositivo abiertamente enfilado contra Rusia, que ésta ha denunciado como una agresión tendiente a resucitar el clima de la guerra fría y susceptible de originar medidas de réplica. Esta política belicista del imperio tiene también su expresión en América Latina. El Plan Colombia, la IV Flota de intervención resucitada precisamente ahora, son algunas de sus expresiones más destacadas, pero no las únicas.

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