Los cubanos se movilizan. Unas 100 mil viviendas destruidas y un ciclón de solidaridad

Cuba y el huracán Gustav

Fidel Castro comparó el impacto del huracán Gustav sobre Cuba con el de una bomba nuclear. El huracán Gustav pegó en Cuba, como categoría 4 de la escala Saffir-Simpson, cuyo máximo es 5. A los uruguayos nos cuesta dimensionar lo que esto significa. Hay que decir que se midieron vientos de 250 kilómetros por hora y la máxima fue de 340.

Jueves 04 de septiembre de 2008 | 7:50
  • Imprimir
  • Envíar por e-mail
Reconstrucción. Los cubanos se movilizan para iniciar los trabajos, tras el paso del violento huracán.

El ojo del huracán, su zona más intensa, tuvo un diámetro de 60 kilómetros y el anillo de nubes que lo formaba una altura de 14 kilómetros.

Esa fuerza impactó durante cuatro horas en la Isla de la Juventud, la antigua Isla de Pinos donde estuvieron encarcelados Fidel, Raúl y los asaltantes del Moncada, aproximadamente entre las 2 y las 6 de la tarde del sábado.

Luego volvió al Caribe y arremetió contra Pinar del Río, la más occidental de las provincias cubanas, y allí estuvo por casi cuatro horas más.

En la estación meteorológica de Paso Real de San Diego, en Pinar del Río, se midió la racha de 340 kilómetros por hora.

Según afirmó el doctor José Rubiera, director del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, esta medición es la segunda de la historia a nivel mundial, sólo superada por una tormenta invernal, en 1934, en el Monte Washington, en EEUU, que alcanzó los 369.9 kilómetros por hora.

Sin duda todo un récord. Pero el verdadero récord es que no hubo un solo muerto.

Se activaron todos los mecanismos de un sistema de Defensa Civil que alcanza cada rincón del territorio, se pusieron todos los medios materiales y humanos al servicio de proteger las vidas y se produjo, además, la masiva participación de la población en las tareas de prevención y evacuación.

Se brindó protección a 476 mil personas, 70 mil de ellas fueron llevadas a albergues, se movilizaron brigadas médicas a los lugares donde se preveía el impacto mayor y hacia aquellas localidades que podían quedar aisladas. El presidente cubano, Raúl Castro, dijo horas antes de la llegada del huracán: “Ni una sola persona va a quedar desamparada”.

De las miles de situaciones límite vividas en esas horas infernales, hay una que grafica el esfuerzo del gobierno y de todo el pueblo cubano por salvar vidas. Una pequeña lancha langostera con cinco pescadores no pudo regresar a puerto. En la búsqueda participaron 36 barcos, 3 helicópteros y 2 aviones. Los encontraron y los rescataron. Estuvieron 5 días aferrados a una tabla y una boya, al llegar a puerto uno de los pescadores dijo: “Nunca dudamos de que la Revolución nos iba a ir a rescatar”.

La protección alcanzó a todos quienes estábamos en Cuba y pudimos constatar que los 400 estudiantes uruguayos y los compatriotas que son residentes permanentes estaban en perfecto estado de salud.

Hay varias formas de medir la fuerza de un huracán, una es por la intensidad de sus vientos, otra por la entidad de los daños que provoca. Esta última contempla distintos grados de destrucción: moderados, graves, muy graves y catastróficos.

El Gustav fue incluido en esta última categoría, la de catástrofe.

Más de 100 mil viviendas fueron afectadas en Pinar del Río, hay localidades que tienen el 100% de sus casas destruidas. El daño en el tendido eléctrico es total, toda la red fue afectada y hay que construir una nueva. Fueron arrancadas de cuajo 137 torres de alta tensión, 4.500 postes, 530 transformadores, 5.000 bombillos del alumbrado público, 38.700 aisladores y 800 toneladas de conductores. El huracán dañó 312 escuelas de la provincia y todavía está por determinar el impacto en las otras entidades educativas.

La situación es igual o peor en la Isla de la Juventud, una ínsula con 85 mil habitantes, de las 25 mil casas existentes allí, 20 mil están dañadas. El tendido eléctrico no existe; el hospital principal, que nunca dejó de funcionar, está gravemente impactado en su estructura física; de 16 panaderías, sólo 2 están en condiciones de funcionar; fueron destruidas todas las torres de comunicación.

Sólo para dar una idea de la fuerza de los vientos: dos torres de cemento de 30 metros de altura del estadio de béisbol fueron partidas como si fueran palillos; un remolcador y una chalana de carga de más de 30 metros de largo fueron levantados como plumas del mar y cayeron en las calles de la ciudad de Nueva Gerona.

A esto hay que agregar que sufrieron daños considerables equipos de riegos, instalaciones industriales y fundamentalmente las cosechas de plátano, maíz, arroz y tabaco. Más de 3 mil casas especiales para el secado de la hoja de tabaco fueron destruidas.

Sin embargo, lo que conmueve y admira es la decisión inquebrantable de levantarse, la solidaridad multitudinaria, expresada aún bajo los vientos de Gustav, con brigadas de trabajadores de otras provincias, con convoyes de alimentos, con blindados e ingenieros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias limpiando caminos.

No habían pasado 24 horas y ya estaban llegando a Pinar del Río y la Isla de la Juventud las chapas de fibrocemento para reconstruir techos.

Cuba se moviliza entera para ayudar a las zonas afectadas y volver a levantar lo que con tanto esfuerzo personal y colectivo se había construido.

Pero Fidel lo advierte en su reflexión de ayer: “No hay que engañarse, va a ser muy duro”.

No sé si se puede transmitir la dimensión de la destrucción, en realidad no es lo esencial, lo que importa es que hay que salir del pasmo que provoca el asombro ante lo inconmensurable.

No es la hora del asombro, es la hora de la solidaridad, con Cuba y con su pueblo, que una vez más, provocan admiración y respeto.

  • Imprimir
  • Envíar por e-mail

Comentarios


Sabado 11 de Febrero, 2012
Montevideo, UY
Parcialmente nublado, 24 °C