OTAN: investigaciones científicas
Bruselas, ANSA
Para cerciorarse de que existe un vínculo entre la utilización de proyectiles producidos con uranio empobrecido y el denominado «síndrome de los Balcanes» son necesarias «investigaciones científicas y tiempo».
«En cambio, son demasiadas las personas que hablan y dicen demasiadas cosas en poco tiempo», dijo el vocero de la OTAN, Mark Leith, interpelado por ANSA sobre el informe preliminar del programa para el ambiente de la ONU (UNEP), que señaló rastros de radiactividad en ocho de los once sitios bombardeados por la Alianza Atlántica en Kosovo.
Leith dijo que se trata de un «informe irrelevante con respecto a la necesidad de saber si dichas radiaciones son nocivas o no para la salud humana».
El vocero de la OTAN no se mostró sorprendido por el hallazgo de los expertos de la UNEP y declaró que era más que normal que existan rastros de radiactividad en lugares que fueron bombardeados.
Por el momento, para Leith vale solo lo que se lee en el informe compilado por la ONU en marzo del año pasado, en el que se habla de niveles de radiaciones «muy bajos y sin ningún riesgo» para los soldados y las poblaciones.
Según Leith, para llegar a una conclusión «eficaz y eficiente» es necesario «dar tiempo a la investigación científica», expresando el deseo de que la respuesta llegue lo antes posible.
El vocero de la Alianza Atlántica no quiso comentar el pedido de moratoria de proyectiles de uranio empobrecido efectuado por el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, y por otros dirigentes de países involucrados en misiones en la ex Yugoslavia.
Por su parte, la misión de las Naciones Unidas en Kosovo (Umnik) y la Organización Mundial para la Salud (OMS) admitieron que sabían de la presencia de uranio empobrecido desde la época de los bombardeos en Kosovo, en 1999, pero estimaron que no comportaba un alto riesgo para la población y por lo tanto no lo consideraron una prioridad.
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