"No podemos autorizar a la gente a manifestar cuando le da la gana"

Lucha por el poder en seno del Partido Comunista chino

Pekín, AFP

Deng Xiaoping y algunos de sus subordinados se enfrentaron sobre el alcance de estas manifestaciones, antes de que los partidarios de la línea dura ganaran la partida, abriendo así el paso a la sangrienta represión del movimiento estudiantil, según el relato de las conversaciones entre altos responsables chinos publicado en la página Internet de la revista «Foreign Affairs» y que será publicado en su entrega de enero-febrero.

El canal televisivo CBS, que tenía previsto difundir extractos del documento en su programa «60 minutos» de este domingo, ya había revelado el viernes secuencias de estas conversaciones, en las que Deng Xiaoping temía ser asignado a residencia.

«La anarquía empeora cada día. Si esto sigue así, incluso podríamos llegar a asignaciones a residencia», declaró Deng en una reunión con un círculo de allegados antes de la matanza que dejó un millar de muertos el 4 de junio de 1989.

«No podemos autorizar simplemente a la gente a manifestar cuando le da la gana», afirmó Deng en una transcripción de otra reunión de dirigentes chinos después de la matanza. «Si la gente manifiesta 365 días por año y no quiere hacer otra cosa, la reforma y la apertura no llevarán a ningún sitio».

Estos documentos, esencialmente transcripciones de las reuniones del régimen, salieron secretamente de China gracias a «un partidario de las reformas en el seno de la jerarquía comunista», indicó «Foreign Affairs.

Esta persona habló con tres universitarios estadounidenses que aseguraron que las informaciones eran auténticas.

Los documentos revelan la existencia de una profunda discrepancia entre los partidarios de la línea dura, agrupados detrás de Li Peng, hoy número dos del régimen, y el ex secretario general del Partido Comunista Chino (PCC) Zhao Ziyang, acusado de haber favorecido las manifestaciones.

«Manifiestamente (Zhao Ziyang) tomó posición del lado de la agitación, y en términos prácticos, fomentó la división, provocando una escisión en el seno del Partido y defendiendo la agitación», declaró Deng en uno de esos extractos. Zao fue reemplazado en el cargo de secretario general del partido por Jiang Zemin, actual presidente chino. Hoy tiene 80 años y vive confinado sin ningún contacto con el exterior.

Según otro documento revelado este domingo en Pekín por una organización de defensa de Derechos Humanos, Zhao aseguró dos semanas antes de la represión que no había apoyado las manifestaciones «ilegales» y llamó constantemente a los estudiantes a buscar otros medios para hacerse oír.

Zhao agregó que «el lema de los estudiantes era apoyar la Constitución, desarrollar la democracia y luchar contra la corrupción. Esto era similar a las ideas fundamentales del partido. No teníamos ningun motivo para rechazarlo».

Desde Hong Kong, el Centro de Información sobre Derechos Humanos y la Democracia precisó que el documento era el último discurso de autocrítica hecho por Zhao ante el Comité Central del PCC, el 22 de junio de 1989.

De capa caída, Zhao explicó entonces que había rechazado el recurso a la fuerza contra los estudiantes. «Estaba extremamente preocupado por el hecho de que medidas brutales, particularmente el recurso a las armas (…), llevaran al derramamiento de sangre y empeoraran la situación».

Zhao agregó que Deng rechazó sus objeciones. «Una tempestad es inevitable. Cuanto más temprano se produzca, mejor», declaró Deng, citado por Zhao.

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