
Por su parte, Morales mostró su apoyo a Ahmadineyad en su postura “anti imperialista y en la defensa de los derechos del pueblo iraní”, según informó la televisión en su página web.
“Las dos naciones revolucionarias y los gobiernos de Irán y Bolivia reforzarán sus relaciones en el ámbito del comercio, la agricultura, el gas, el petróleo y la política”, declaró el presidente iraní a su invitado.
“Ambos vamos por el mismo camino hacia un futuro mejor, estaremos unidos y nos apoyaremos mutuamente en cualquier circunstancia”, prosiguió, según la misma fuente.
Morales, de 48 años, que llegó ayer lunes a Irán tras pasar por Libia, también se reunió con el supremo guía espiritual, Alí Jamenei. Durante este encuentro, siempre según la misma fuente, el ayatolá Jamenei, la autoridad más alta del Estado, aseguró a su interlocutor que la “resistencia” contra las “potencias arrogantes” acabaría dando resultados. “El despertar de las naciones sudamericanas que reclaman sus derechos es presagio afortunado que no gustará a algunas potencias” occidentales, afirmó. Evo Morales es el primer presidente indígena de Bolivia desde su fundación hace 183 años.
Ex dirigente sindical, este hijo de campesinos aymaras y quechuas, las dos etnias predominantes en Bolivia, fue elegido presidente en enero de 2006.
En setiembre de 2007, La Paz y Teherán establecieron relaciones diplomáticas durante la visita del presidente iraní a Bolivia. Los dos presidentes habían firmado esa vez acuerdos comerciales y energéticos, así como un comunicado conjunto reconociendo el derecho de los países en vías de desarrollo de “desarrollar un programa nuclear con fines pacíficos”.
La nueva orientación diplomática de Bolivia, principalmente su acercamiento a Teherán, no ha sido bien recibida por la administración norteamericana.
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