Mondo Cane
Un hombre dedicó quince años de su vida a la realización de una réplica de la ciudad de París. Una cosa es innegable: la pasión de Gerard Brion, un diseñador de 29 años, no tiene límites. Desde los 14 años la está armando con cartones, frascos, latas y todo tipo de porquerías. La increíble miniatura de París cubre doscientas cuadras desde La Defense hasta el Museo del Louvre. Y por supuesto incluye la célebre Torre Eiffel y el Arco del Triunfo. Como si le faltaran pocos atractivos turísticos a la ciudad, ahora se sumó la maqueta de Gerard que se despliega en un jardín de Vaissac al Sur de Francia.
Un pescador taiwanés impactó a su familia reapareciendo luego de haber pasado 27 años abandonado en una isla. Hu Wenhu, de 58 años, se fue en un prolongado viaje de pesca. A los tres meses de hacerse a la mar se detuvieron en la isla Reunion para descansar unos días y comprar provisiones. El capitán les informó que el barco volvería a zarpar en quince días. «Cuando volví a los quince días el barco había partido y quedé solo mendigando en las calles», relató Hu.
Una mujer inglesa tiene en uso la misma bombita eléctrica desde hace setenta años. La bombita marca Swann-Edison fue comprada por el suegro de Mo Richardson de Surrey, Inglaterra, en 1938. Según explica la mujer, la lámpara «sigue andando tan bien como siempre». Cuando el padrastro del marido de Mo murió, la familia se mudó llevándose con ellos la bombita. Primero estuvo años en un toilette de su casa de tres dormitorios. Y cuando redecoraron la cambiaron a su actual ubicación para que iluminara el palier de la planta alta. Cuando Jim, el marido, también falleció hace diez años la lámpara tomó para Mo un valor sentimental «como si él me iluminara desde arriba». La vida útil de una bombita ronda las mil horas de luz, pero ésta lleva aproximadamente 600.000.
¿Ud. sabía que hay chicles para transpirar con rico olor, para cepillarse los dientes y hasta para ninjas? Si la respuesta es «no» esta nota es para Ud. En el ranking de chicles extraños, el puesto número diez lo lleva el «No time». Se trata de un producto con micropartículas que lavan sus dientes mientras mastica para los que no tienen tiempo de cepillarse los dientes.
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