DDHH. Bussi y Menéndez, a prisión por el crimen de un senador peronista

Condenarán a ex militares de la dictadura argentina

Pese a estar encausados en centenares de crímenes de lesa humanidad, en este juicio que se inició el 5 de agosto en un tribunal de Tucumán (norte), Bussi, de 82 años, y Menéndez, de 81, son juzgados por el secuestro, torturas y asesinato del senador Guillermo Vargas Aignasse.

El senador y físico con militancia universitaria tenía 33 años cuando fue secuestrado de su domicilio en Tucumán la madrugada del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, frente a su esposa y sus dos pequeños hijos, cuyos testimonios fueron escuchados durante el juicio.

La fiscalía pidió «prisión perpetua en una cárcel común» para ambos militares, mientras que la defensa pidió la absolución.

Durante la dictadura, «en Tucumán no volaba ni una mosca sin que lo supieran Bussi y Menéndez», dijo el fiscal Alfreso Terraf durante un alegato de tres horas en el que consideró que el de Vargas Aignasse «no fue un hecho aislado, sino que formó parte de un plan sistemático por parte de quienes instauraron el terrorismo de Estado».

«Nadie puede liberar la patria asesinando a sus compatriotas», advirtió el fiscal, en alusión a la justificación de la represión dictatorial que esgrimieron Bussi y Menéndez ante el tribunal, al sostener que se enmarcó en una «guerra contra la agresión marxista». Lejos del aspecto senil que mostró durante los 22 días de juicio, con su silla de ruedas, su barba crecida y cánulas de oxígeno en la nariz, en cada intervención ante el tribunal oral, Bussi fue un lúcido y firme defensor de las políticas de terrorismo de Estado aplicadas durante la dictadura.

«Esas bandas no eran jóvenes idealistas, sino traidores a la Patria», dijo Bussi, y consideró que «la figura del desaparecido es un arbitrio de la subversión para ocultar el reclutamiento de individuos comprometidos con el ideario revolucionario».

Unas 30.000 personas desaparecieron en la dictadura, según los organismos humanitarios.

A su lado durante las audiencias, aunque sin hablarse por estar enemistados, estuvo un saludable Menéndez, sobre quien ya pesa una condena a prisión perpetua desde el 24 de julio por crímenes cometidos en ‘La Perla’, uno de los tres mayores campos de exterminio de la dictadura, ubicado en Córdoba (centro).

Como ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, Menéndez, alias «La Hiena de La Perla» o «Cachorro», tenía jurisdicción sobre el centro y norte del país, incluido Tucumán, adonde fue trasladado para el proceso. Bussi encabezó la V Brigada de Infantería entre diciembre de 1975 y 1977, y fue el responsable del llamado Operativo Independencia, que combatió y derrotó a la guerrilla de izquierda en Tucumán en 1975. A partir del golpe de Estado, fue el interventor militar del distrito. Tras la restauración de la democracia en 1983, Bussi fue encausado por centenares de delitos en la dictadura, hasta que en 1986 fue beneficiado por la ley de Punto Final, anulada por el Congreso en 2003.

Tras ser exculpado, fue uno de los escasos represores que en democracia lograron el apoyo de las urnas por Fuerza Republicana, el partido de derecha que fundó.

Bussi fue elegido gobernador de Tucumán (1995-1999) y en 1999 ganó una banca de diputado nacional, pero sus pares rechazaron su diploma por considerar que su «participación activa en crímenes de lesa humanidad lo inhabilitaban moralmente» para ejercer el cargo.

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