Bush irritado por las decisiones de Clinton
Bush trató hasta ahora de poner buena cara frente a los manejos de Clinton y en público continuó defendiendo el derecho del actual mandatario a comportarse hasta el último día en su puesto como un presidente con plenos poderes.
Pero, en privado, Bush no disimula su frustración, según revela hoy el diario Usa Today.
Ari Fleischer, asesor de prensa de Bush, envió ayer la primera amonestación pública a Clinton. «Estamos examinando con mucha atención las iniciativas tomadas por Clinton en los días finales de su presidencia», advirtió el futuro portavoz de la Casa Blanca.
La hiperactividad de los presidentes en los días finales de sus mandatos, en especial cuando su sucesor pertenece al partido rival, es parte de la tradición: se trata de cerrar muchas cuentas abiertas.
Pero, el fervor de Clinton aparece como insólito.
La semana pasada, adoptando un procedimiento raramente utilizado, dejó sin habla al Senado al nominar al primer juez negro en la Corte de Apelaciones de Virginia.
En los últimos días, aprobó una serie de normas que defienden a los trabajadores, que están claramente en las antípodas de la filosofía pro empresa de Bush.
Hoy, firmó una orden de protección de 30 millones de hectáreas de bosques nacionales. Con una movida claramente provocadora, Clinton adoptó para la limousine presidencial una chapa identificatoria con la inscripción: «Taxation Without Representation», el dicho del distrito federal que ironiza sobre la anomalía de los ciudadanos de Washington que pagan los impuestos pero no tienen representación alguna en el Congreso.
Los demócratas son favorables a conceder diputados a la capital, donde el 80 por ciento de los electores vota por el partido de Clinton, pero los republicanos son contrarios.
Bush parece decidido a cambiar la chapa de la limousine rápidamente, una vez en la Casa Blanca.
«El hecho de que haya sido Clinton quien contribuyó a alejar a George Bush padre de la Casa Blanca no ayuda a hacer más sereno el clima», observa el politólogo Tom Mann.
También Bush logró irritar a Clinton con sus repetidos comentarios sobre los peligros de una recesión económica, con los cuales intentó atajarse sobre cualquier responsabilidad suya en una eventual crisis en los próximos meses.
En la Casa Blanca defienden la actividad de Clinton.
«Ha sido el presidente más activo de los últimos decenios y no cambiará de estilo precisamente ahora», dijo uno de sus colaboradores.
Un estilo que también es confirmado por su tenacidad en perseguir un histórico acuerdo de paz en Medio Oriente en el cual solo él parece todavía creer.
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