Supervivientes coinciden en que al avión le faltó potencia
«Noté que el avión no tenía fuerza cuando empezó a elevarse», declaró la azafata Antonia Martínez, la única superviviente de la tripulación, a la Guardia Civil, según el diario El País.
Los comentarios de los demás supervivientes de la catástrofe también coinciden en el hecho de que el avión tardaba en elevarse, añadió el diario citando a fuentes próximas a la investigación.
El avión, «al despegar, quizás no iba con tanta velocidad, no lo sé, pero me di cuenta cuando el avión tiraba del ala y me dije: ‘Aquí pasa algo'», relató este martes Beatriz Reyes Ojeda, de 41 años, en conferencia de prensa.
Beatriz Reyes, que iba sentada en la parte delantera del avión, dijo que no había hecho «nada especial» para sobrevivir y que «en ningún momento» estuvo inconsciente.
La azafata convalece en un hospital, mientras que Beatriz Reyes, única herida de carácter leve del total de 18 personas heridas, fue dada de alta y salió este martes de la clínica. Tanto El País como su rival liberal El Mundo, afirmaron ayer martes, citando a fuentes de la investigación y apoyándose con una fotografía de los restos de un motor, que uno de los dos motores del avión fue hallado con el sistema de «reversa» activado. Este sistema sirve para frenar y se utiliza durante los aterrizajes.
Pero «la activación de este freno no es suficiente para tumbar un avión», aunque «puede ser una pieza importante» para aclarar las causas de la mayor catástrofe aérea ocurrida en España desde hace 25 años, apunta.
El piloto pudo activar este freno en un momento crítico, lo que «contribuyó» a derribar el avión, añadió.
Las cajas negras, que contienen entre otras cosas las últimas conversaciones entre los dos pilotos, están siendo analizadas por una comisión de investigación internacional.
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