El Papa aconsejó a Pinochet

El papa Juan Pablo II le «aconsejó» al general Augusto Pinochet, cuando aún era presidente de Chile, de renunciar a su cargo, según reveló en una entrevista al semanario italiano Oggi uno de sus médicos, el ortopédico Gianfranco Fineschi.

Durante muchos años el doctor Fineschi fue invitado todos los miércoles a almorzar con el Papa, quien relataba en sus conversaciones sus encuentros con personalidades del mundo entero.

Según el médico, el Papa le dijo que «Pinochet, al que le aconsejé renunciar, me dijo que era católico y después de nuestro encuentro trató de atenuer los aspectos más duros del régimen».

El general chileno nunca reveló qué le dijo el Papa en la entrevista a solas que celebraron pocas horas después de que el jefe de la Iglesia llegara a suelo chileno, en 1987, invitado por el entonces presidente de facto.

Pinochet sólo destacaría que agradeció la mediación vaticana que en 1978 evitó la guerra inminente con Argentina.

Un año después de la visita del Papa, la dictadura chilena se abrió a un plebiscito, que rechazó mantener al general en el poder y marcó el comienzo del fin del régimen, que terminó en 1990 tras 17 años.

En diciembre de 1998, dos meses depués de la detención del ex general en Londres, el Vaticano admitió haber realizado gestiones papales para obtener su liberación, sin solidarizarse con sus alegatos de inocencia.

Según el médico, Juan Pablo II recordó también su encuentro con el general polaco Wojciech Jaruzelski, señalando que «también me dijo que era católico, pero que para el Ejército Rojo eso no quería decir nada». «El único con el que no pude conversar fue Bill Clinton. Yo hablaba y él miraba para otra parte, admiraba los frescos y los cuadros. No me escuchaba», dijo el Papa al médico.

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