El petróleo en el sube y baja

Se recordará que previo a la II Cumbre de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo, Chávez visitó a Saddam Hussein en Irak y a Muammar Kadafi en Libia (ambos bloqueados por EEUU, al igual que Cuba), lo que le valió el anatema de Washington. Hoy Venezuela es el único miembro latinoamericano de la OPEP (lo integró también Ecuador en la época del general Rodríguez Lara, pero se retiró). Africa está representada en su seno por Argelia, Nigeria y Libia, y Asia por Arabia Saudita, Irán, Irak, Kuwait, los Emiratos Arabes Unidos, Qatar e Indonesia. En Caracas se presentaron además como observadores Rusia, México, Angola y Omán, uno por continente. Hasta fin de año, el venezolano Ali Rodríguez ocupaba la presidencia, que cedió al argelino Chakib Jelil, mientras él mismo pasó a la secretaría general, antes en manos del nigeriano Rilwanu Lukman.

Bruscas oscilaciones

En el entorno de la reunión de Caracas, el precio del crudo saltó por encima de los U$S 30 el barril, nivel que no alcanzaba desde la guerra del Golfo de 1991 (por la cual, dicho sea de paso, EEUU aseguró su supremacía militar en esta riquísima zona petrolera). Entonces comenzó la grita por parte de las grandes potencias, las mismas que cerraban la boca cuando el precio se arrastraba a los niveles de 8 a 10 dólares. Después sufrió una serie de bruscas oscilaciones. Durante algunas semanas se mantuvo a nivel alto, pero luego fue bajando y hacia fin de año cayó en picada por debajo del límite de los 22 dólares. Ahí Chávez salió a la palestra. Pero no salió solo. El actual presidente Jelil habló de una reducción automática del nivel de extracción (para hacer subir el precio) de medio millón de barriles por día (bpd), cifra que se elevará en la cumbre de Viena por consenso entre los países exportadores, pertenecientes o no a la OPEP, según aseguró el ministro de Petróleo de los Emiratos. Coincidentemente, las autoridades de Arabia Saudita (el peso pesado) y Kuwait plantearon una reducción de 1,5 a 2 millones del bpd. Estos anuncios determinaron una suba de precios en los primeros días de este año.

Son hechos nuevos en el panorama petrolero. Antes Arabia Saudita practicaba invariablemente la política que convenía a EEUU, era su quinta columna. Las potencias del G7 acostumbraban especular con los precios del crudo. Sus maniobras y presiones mediatizaron el funcionamiento de la OPEP que, fundada en 1960, solamente había logrado celebrar una reunión cumbre en Argelia en 1975.

Grandes maniobras

Sobre esto precisamente puso el acento Chávez en sus declaraciones de fin de año: «Hay países que esconden inventarios, que presionan por debajo de un poder inmenso para que les sigamos regalando el petróleo. Se mal acostumbraron a llevarse el petróleo y dejarnos la miseria». En medio de la crítica situación del año pasado, EEUU liberó 30 millones de barriles de sus reservas para hacer bajar los precios. Esto es parte de la estrategia de las grandes potencias para bajar al mínimo los precios de las materias primas que compran a los países del Tercer Mundo. El caso notorio del café no es el único. Con el agregado de las restricciones arancelarias y paraarancelarias contra las exportaciones de los países del sur.

En coincidencia con las cuales manifestaciones de Chávez, en la cumbre de Caracas el nigeriano Seyyid Abdulai consideró «indecente y obscena» la política de los países desarrollados que aplican elevados impuestos a los combustibles para financiar sus presupuestos, y agregó: «Nuestros pueblos subdesarrollados se están muriendo de hambre, pero debemos financiar los fondos de pensiones en Europa». Ignacio Ramonet preguntaba en Le Monde Diplomatique: ¿Es normal que los estados consumidores del Norte extraigan más recursos de los hidrocarburos mediante los impuestos que los países productores del Sur, a menudo superpoblados y de escaso desarrollo?

La lápida impositiva

Esa es la verdad de la milanesa. Cuando las huelgas de los camioneros y de sindicatos agrarios sumieron en el caos a Europa en setiembre pasado, quedó claro que, en el precio de venta de los combustible, los impuestos –situados entre 76,8% y 51%– se llevaban la parte del león (o mejor dicho, se la llevaban los gobiernos para financiar sus presupuestos, como también ocurre en América y a lo que no escapa Uruguay, estando en la base de toda la discusión actual sobre Ancap). La huelga se solucionó negociando una reducción de dichos impuestos. La resolución final de Caracas señalaba «la necesidad de aliviar la carga tributaria, que constituye el mayor componente del precio final de los productos petroleros, en beneficio de los consumidores y del crecimiento sostenible de la economía mundial». En el mismo sentido, y acorde con el espíritu del Pacto de San José de Costa Rica (del cual México desertó), Venezuela firmó acuerdos con naciones centroamericanas y con Cuba, asegurándoles un flujo regular de crudo en condiciones plausibles.

Pero tomemos otro hecho de actualidad. Ecuador se ve sacudido por tres días consecutivos de protestas de las agremiaciones estudiantiles y de las tres centrales sindicales agrupadas en el FUT contra el aumento de hasta el 100% de los precios de los combustibles y el gas doméstico y del 75% en el transporte público. Estos aumentos fueron decretados por el gobierno de Noboa en las postrimerías del año, cuando los precios del petróleo venían en caída desde hacía tres meses.

Petróleo y Coca Cola

En defensa de un precio justo y estable del petróleo, como se planteó en la reunión de Caracas, Chávez expuso una sugestiva comparación. Si en ese momento el precio del crudo se situaba en el entorno de los 30 dólares el barril de 159 litros, un barril de Coca Cola se pagaba 78 dólares, un barril de agua manantial 98 dólares, uno de helado 1.105 dólares, un barril de champú 2.050 dólares y uno de bronceador 5.365 dólares. Ignoro si esa relación cambió, y en qué sentido. Quizá algún lector pueda ayudarme. En cualquier caso, no deja de ser impactante.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje