Catástrofe. La compañía Spanair, filial de la escandinava SAS, en la mira de las acusaciones

España, de luto, investiga accidente

El avión, comenzó el despegue y subió «a 200 pies», unos 50 metros, durante los cuales se incendió el motor izquierdo, y se estrelló, explicó el jueves la ministra española de Fomento, Magdalena Alvarez, y dejó 153 muertos y 19 heridos.

Previamente, en un primer intento de despegue, el comandante había detectado una anomalía y regresó, sin tomar aire, para su reparación, explicó Spanair.

El mismo miércoles se creó una comisión internacional que investiga en el lugar de los hechos las causas del accidente y que ya tiene las cajas negras, indicó el gobierno. Las miradas acusadoras empezaban a dirigirse hacia Spanair, segunda compañía española, filial del grupo escandinavo SAS, que atraviesa dificultades y acaba de anunciar el despido de casi un cuarto de sus efectivos. Pero responsables de la compañía aseguraron el jueves que el avión cumplía «todas las reglas».

El jueves, los servicios de rescate encontraron los dos cuerpos que seguían desaparecidos y fueron llevados al recinto ferial de Madrid (Ifema), donde los forentes realizaban las labores de identificación. Unos 50 cuerpos fueron identificados hasta el momento y eran trasladados al tanatorio de La Almudena.

La identificación, que se prolongará durante dos días, se realiza a través de las huellas dactilares pero sobre todo mediante pruebas de ADN, ya que unos 100 cuerpos están carbonizados, precisó Alvarez. Por su parte, los 19 heridos están ingresados en varios hospitales de Madrid, cuatro con pronóstico «muy grave», seis «graves», ocho en observación «con evolución favorable» y un herido leve, dijo a la AFP una portavoz de la dirección regional de Sanidad. Los heridos, todos identificados, padecen graves quemaduras, traumatismos craneales y fracturas, muchas de ellas abiertas. Entre ellos figuran dos niños, de 8 y 6 años, y una niña de 11. El rey de España, Juan Carlos I y su esposa, la reina Sofía, visitaron a los familiares de las víctimas tras acercarse a la fatídica terminal 4 del aeropuerto madrileño, cuyo aparcamiento fue blanco el 30 de diciembre de 2006 de un atentado de la organización separatista armada vasca ETA en el que murieron dos ecuatorianos.

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón convocó una concentración silenciosa en la céntrica plaza de Cibeles, donde está la sede del ayuntamiento, y decretó tres días de duelo en la capital española y su región a partir de hoy viernes. En las islas Canarias, destino del vuelo JK 5022 de la compañía Spanair, compartido con la alemana Lufthansa, el gobierno regional pidió cinco minutos de silencio al mediodía y decretó tres días de duelo. En Pekín, el Comité Olímpico Internacional (COI) rechazó que los atletas españoles pudieran llevar durante la competición un crespón negro.

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