Breves internacionales (II)

El chino Bao ha aceptado la nueva medición de la organización, que exige hacerlo seis veces en un día, tanto de pie como acostado, pero Stadnyk se negó. El ruso había sido nombrado como el hombre más grande del mundo debido a un informe de su médico.

Glenday indicó que Guinness ha pedido medir a Stadnyk desde 2004, cuando la organización supo de él, ofreciéndole enviar funcionarios a Ucrania o pagarle un vuelo a Reino Unido.

«Se le ha grabado diciendo que no quiere que le molesten. Básicamente no quiere la fama y publicidad que supone ser el hombre más alto del mundo», dijo Glenday. Stadnyk, que vive con su madre en un pequeño pueblo en el centro de Ucrania, dijo el año pasado que no «necesita gloria. Sólo quiero una vida normal en condiciones normales».

 

Decenas de miles de personas se concentraron en el centro de Wellington, la mayor ciudad de Nueva Zelanda, para contemplar un anunciado desfile de hasta treinta mujeres en topless.

Las mujeres, montadas en motocicletas o coches descapotables, estaban promocionando la celebración durante el fin de semana de un espectáculo erótico, informaron los medios neozelandeses.

El acto fue calificado de «pornografía» por algunos activistas conservadores, que acusaron a los organizadores de fomentar el tratamiento de la mujer como un objeto sexual.

Ajenos a esa consideración, la mayoría de los asistentes tomaron fotografías a las mujeres que participaron en la iniciativa Boobs on Bikes (Tetas sobre Bicicletas) y se apostaron en balconadas o sobre cabinas telefónicas y paradas de autobuses para tener una visión más panorámica del espectáculo.

Steve Crow lleva cinco años organizando el desfile para promocionar su muestra Erotica Lifestyles, donde las empresas del sector pornográfico exhiben las últimas novedades en juguetes sexuales y material audiovisual.

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