DIFICIL, PERO POSIBLE (I)
Esto es lo que afirmó Lugo en su discurso de investidura. ¿Acaso podría ser de otra manera? ¿Que las antiguas clases dominantes, y los partidos que las representan, cedieran graciosamente el gobierno a las fuerzas populares y de izquierda? El anterior presidente Nicanor Duarte Frutos, apenas conocido el resultado electoral del 20 de abril con la derrota de la candidata por él promovida (la ministra Blanca Ovelar) dijo que desde ese momento se dedicaría con alma y vida a la reconquista del gobierno para el Partido Colorado. No les alcanza con haber monopolizado el ejercicio del gobierno y del poder a lo largo de 61 años, en su mayor parte bajo la sangrienta dictadura de Stroessner, con todas sus canonjías y el montaje de un aparato de corrupción vertebrado a lo extenso del país en forma minuciosa y tecnificada.
Quieren volver a toda costa, y por eso se sitúan desde el pique en actitud de oposición declarada. A esto se suman las dificultades intrínsecas de las negociaciones sobre las represas, la de Itaipú (de la cual estará encargado el Ing. Ricardo Canese, secretario internacional del movimiento Popular Tekojojá) y la de Yaciretá, cuyos contratos vienen de la época dictatorial.
Otro factor importante es la debilidad de la representación parlamentaria de las fuerzas integrantes de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC) que sostuvo la candidatura de Lugo.
El presidente inició su tarea a toda máquina, después de visitar San Pedro, sede durante largos años de su tarea pastoral (hoy hermanado con Canelones, en una feliz iniciativa) donde pronunció un discurso notable por su afectividad y porque subrayó la voluntad de cambio que anima a su gobierno. Esto se refiere en primer término a los sectores más desvalidos, a los pobres, a la gran masa campesina, con un particular subrayado hacia los niños de la calle. A todos ellos apeló Lugo, repitiendo el lema de su campaña: «¡No nos dejen solos!».
También es novedoso y alejado de los clichés el lenguaje utilizado para dirigirse a todo el pueblo: «El 20 de abril, cuando juntos produjimos el cambio en Paraguay, asumimos un compromiso con los hombres y las mujeres de nuestra historia que nos interpelan hoy a no desperdiciar el esfuerzo, a no fallar en el rumbo, a no bajar los sueños del supremo altar de la esperanza. Ahora es tiempo de mirar hacia delante y trabajar denodadamente la ingeniería colectiva del futuro del Paraguay. No será tarea fácil.
El sendero está erizado de obstáculos que permanentemente pretenderán cegarnos con los espejismos del reciente pasado dictatorial que ha infiltrado nuestra cultura, neutralizando actitudes que, sin embargo, recobramos y marcaron la victoria de abril como la capacidad asociativa, la conciencia crítica, la innegociable dignidad.
El cambio en Paraguay es una apuesta cultural, quizás la más importante en su historia».
Formula un llamado especial a los jóvenes: «Vos, con una sonrisa fuiste a las urnas el 20 de abril y borraste de un boletazo toda la mala onda de varias generaciones.
Si vos llegás a conquistar tu felicidad, con estudios, con acciones solidarias, con valores, tu felicidad hará grande este país».
La conclusión es la siguiente: «El Paraguay empezará a cambiar paulatinamente el día y la hora en que te sumes a los que acudirán desde los primeros cien días a ganar las calles diagnosticando, actuando, evaluando. El edificio de nuestro nuevo Paraguay tiene un ladrillo en tus manos.
Acercate, no importa a qué sector político respondas; en el Paraguay se acabaron las afiliaciones para lograr un puesto. ¡Gracias a todos los protagonistas del cambio!». Y agrega una expresión de confianza en el futuro: «El 20 de abril cambiamos la historia de nuestra patria y comenzamos un proceso irreversible. Nada será igual que antes».
En Bolivia, tras el referéndum revocatorio del 10 de agosto, se intensifica la lucha entre el gobierno y las fuerzas populares, que salieron fortalecidos de la consulta popular, y los sectores oligárquicos parapetados en la prefectura de Santa Cruz más los que le siguen el tren, que ayer realizaron un paro cívico contra el gobierno y se niegan al diálogo ofrecido por Evo. Ya lo veremos.
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