Brasil. El Supremo Tribunal Federal señaló que el gobierno no debe imitar a países de la región

El presidente Lula no derogará  la Ley de Amnistía a militares

El presidente afirmó que la interpretación de la norma debía hacerla el Poder Judicial y no el Ejecutivo. Por su parte, el presidente del Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF), Gilmar Mendes, rechazó la eventual revisión de la amnistía a los involucrados en violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura militar (1964-1985).

La derogación de la amnistía «traería inestabilidad institucional», dijo Mendes, señalando que Brasil no debería imitar a países que también sufrieron dictaduras en los años 70 y 80.

«La inspiración de nuestros hermanos de América Latina no es la mejor. Tan es así que no produjeron estabilidad institucional. Por el contrario, se produjo bastante inestabilidad a lo largo de los tiempos», añadió Mendes, citado por la agencia local Globo.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva les llamó la atención a los ministros de Justicia, Tarso Genro, y a Paulo Vannuchi, de la Secretaría de Derechos Humanos, y decidió que el Ejecutivo no discutirá más la interpretación o la revisión de la Ley de Amnistía. Para el gobierno, el debate debe ser conducido por el Poder Judicial.

La información fue dada por el propio Tarso, en el Palacio de Planalto, después de la reunión de coordinación política del gobierno. Desde Boa Vista, donde presenciaba un entrenamiento militar, el ministro de Defensa, Nelson Jobim, informó que pediría a Lula el fin de la polémica con los militares.

La polémica comenzó la semana pasada cuando Tarso afirmó que la tortura no puede ser considerada un crimen político y debería ser excluida de la Ley de Amnistía. En respuesta, militares de reserva, con la presencia de algunos integrantes del servicio activo, realizaron un acto público para repudiar la iniciativa. En esa reunión en el Club Militar, fue divulgada la noticia a la que calificaron de «extemporánea, inmoral y fuera de propósito», en relación al propósito de revisar la Ley de Amnistía.

Después de la reunión en el Club Militar, Tarso dijo que no pedirá la revisión de la Ley de Amnistía, pero reafirmó la teoría de que la tortura no es un crimen político. Según un integrante del gobierno, Lula llegó a advertir a Tarso y a decir a sus interlocutores que quiere un punto final a esa crisis. Lula, según esas mismas fuentes, no escondió su contrariedad por el surgimiento de ese debate. «Eso es como una herida, si usted aprieta, sangra», habría dicho el presidente. A pesar de que no quiso hacer una censura pública a Tarso, a Lula también le molestó la extensión del episodio. Inclusive, antes de la realización del seminario en el Ministerio de Justicia, donde defendió el castigo a los torturadores, Tarso habría conversado con Lula sobre el asunto.

Tarso, entretanto, negó haber recibido una reprimenda del presidente por haber levantado un debate sobre el tema. «El presidente puede dar un tirón de orejas a cualquier ministro. Eso es de su competencia. Pero no hubo tirón de orejas», afirmó.

El ministro dijo que le relató a Lula lo que fue conversado en la audiencia pública de la Comisión de Amnistía del ministerio, y enfatizó que en ningún momento propuso en ese encuentro una revisación de la Ley de Amnistía.

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