"Deberíamos invadir Turquía", dicen rusos
Montones de casas ardían el miércoles a las afueras de la ciudad georgiana de Gori, mientras los soldados surosetos y rusos saqueaban las viviendas de algunos pueblos, constató un periodista de AFP.
Cerca de una gasolinera, el cuerpo de un hombre con la boca ensangrentada, aparentemente civil, yacía no muy lejos de otro cuerpo calcinado y semioculto bajo una camioneta volcada.
Cientos de soldados, principalmente rebeldes de Osetia del Sur pero también rusos, fueron pasando casa por casa en los pueblos de camino a Gori, robando televisiones y otras pertenencias.
El tráfico en la carretera que lleva de Osetia del Sur a Gori era intenso, con vehículos civiles repletos hasta rebosar por las ventanas de los objetos robados durante los saqueos.
Un periodista de la AFP que acompañó a los soldados surosetos durante unos kilómetros indicó que reinaba una atmósfera carnavalesca de extrema tensión.
«¡Coja todo lo que quiera, es gratis!», decía un soldado ruso ataviado con unas relucientes gafas de sol que conducía un coche BMW procedente del saqueo. Otro soldado rompió el parabrisas de un coche con la culata de su rifle de asalto.
«La próxima vez deberíamos invadir Turquía. Es muy agradable», dijo otro soldado con un casco de esquí en la cabeza y bebiendo botellas de cerveza de marca georgiana. Las iba tirando por el camino cuando aún estaban medio llenas.
En pueblos como Ergneti o Borgneti se levantaban inmensas humaredas negras procedentes de los huertos en llamas que abrasaban ambos lados de las casas abandonadas.
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