Clinton se reunió en Washington con Arafat

La última esperanza

En ese coloquio, Arafat debe decidir si dirá sí o no a las propuestas de paz de los Estados Unidos, la última chance para la paz antes de que Clinton deje la Casa Blanca, el 20 de enero.

Nadie sabe qué hará el próximo presidente, George W. Bush, en relación al Medio Oriente, pero muchos analistas, tanto en Washington como en Medio Oriente, piensan que sería mejor concluir un acuerdo bajo la supervisión de Clinton.

Clinton gastó energías y prestigio en la cuestión de la paz en la región. En su esencia, el plan norteamericano para la paz en Medio Oriente ofrece un intercambio que resolvería de un golpe los dos problemas más difíciles: los palestinos obtendrían la soberanía sobre una parte de Jerusalén a cambio de su renuncia al regreso de todos los palestinos que debieron huir de Israel a partir del nacimiento de ese estado, a fin de la década del 40.

El plan implica elecciones muy duras para ambas partes. Arafat, que entró a la Casa Blanca sin hacer declaraciones, pidió a Bill Clinton aclaraciones sobre 25 puntos de su propuesta de paz y esa solicitud está ahora sobre la mesa que separa a ambos en la Oficina Oval, en Washington. El líder de la Autoridad Nacional Palestina aceptó el pedido de Clinton de un encuentro, ayer después de una conversación telefónica que duró 45 minutos.

Las propuestas de Clinton incluyen un principio difícil de digerir para Arafat, que es el tema de los prófugos palestinos, a quienes no se les reconocería el reclamado derecho a regresar al territorio ahora en manos de Israel. Clinton ofrece a cambio varias posibilidades a los refugiados, desde permanecer donde se encuentran y recibir resarcimientos hasta emigrar al futuro estado palestino, mudarse a otro país o pedir incluso la ciudadanía israelí.

Pero, en este último caso, solo Israel tendría el derecho de decidir quiénes entre los palestinos podrían volver a su territorio. A cambio, Israel aceptaría la soberanía de los palestinos sobre la Explanada de las Mezquitas, el Monte del Templo para los judíos, pero conservaría los restos del Templo destruido por los romanos en el años 70, del cual queda solo el Muro de los Lamentos.

El plan de Clinton también se refiere al espinoso tema de la seguridad. «El Presidente –según publicó ayer la revista Newsweek– comprendió que para Israel Palestina debe ser ‘desmilitarizada’, mientras que la parte palestina propuso un ‘Estado con armas limitadas’. Como compromiso el Presidente sugirió un ‘Estado no militarizado'».

Para los Estados Unidos, un sí de Arafat a las ideas marco del compromiso abriría la puerta a un rápido acuerdo en los detalles entre israelíes y palestinos.

Pero ni siquiera el gobierno norteamericano espera que el acuerdo de Arafat se produzca en el día de hoy. Mientras Barak es pesimista sobre la posibilidad de un acuerdo, también el ministro de Cooperación Internacional palestino, Nabil Shaath, dijo que no creía en un arreglo antes de que finalice el mandato del presidente de los Estados Unidos, el 20 de enero.

 

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