El divorcio entre Cuba y EEUU
Washington y La Habana siguen jugando un duro enfrentamiento aun después de la caída del bloque soviético y la desaparición de las supuestas amenazas que la vecina isla representaba para Estados Unidos como aliada de sus acérrimos enemigos de Moscú. Cuba pasó por la seria crisis económica que supuso la desaparición de la Unión Soviética y ahora navega sola recogiendo un puñado de simpatías entre los países del llamado Tercer Mundo. Pero ni siquiera la relativa soledad de los cubanos hizo disminuir la confrontación, que en los medios de comunicación y en los ambientes políticos de Estados Unidos tiene una magnitud inversamente proporcional al tamaño de la isla. Ambos países mantienen mínimos contactos diplomáticos, casi excluyentemente referidos al tema de migración, y no existe ningún indicio de que la agenda esté por ampliarse.
Mucho menos con la llegada de Bush al gobierno. El presidente electo incluyó en su gabinete a un exiliado cubano de Florida (Mel Martínez como ministro de Vivienda) y se prevé que recompensará el decisivo apoyo electoral de los cubanos de ese estado con una política dura hacia La Habana. Según la prensa de Miami, se espera que el diputado republicano por Florida Lincoln Díaz-Balart tenga una influencia importante en la política exterior norteamericana hacia Cuba en la próxima administración.
«Existe un límite para aquello que Estados Unidos puede soportar sin perder la autoestima, y ese límite ha sido alcanzado», afirmó Eisenhower el 3 de enero de 1961, cuando anunció la ruptura de las relaciones con Cuba. Las relaciones entre ambos países habían entrado en turbulencias desde el surgimiento del movimiento guerrillero. En marzo de 1958 Washington había suspendido los envíos de armas para las tropas del dictador Fulgencio Batista y la prensa de Estados Unidos miraba con simpatía a los seguidores de Castro. Pero después de enero de 1959 y la entrada de los guerrilleros a La Habana los acontecimientos se precipitaron. El 17 de mayo la ley de reforma agraria inició las expropiaciones de tierras y prohibió las propiedades extranjeras y el 8 de mayo de 1960 se reanudaron las relaciones diplomáticas entre Cuba y la Unión Soviética.
En agosto de 1960 comenzaron las nacionalizaciones de propiedades de estadounidenses y otros extranjeros, a lo que Washington respondió en octubre imponiendo una primera etapa del embargo económico, exceptuando las exportaciones de alimentos y medicinas. Luego del anuncio de Eisenhower en enero de 1961, todo entró en un camino sin retorno el 17 de abril del mismo año, cuando la fallida invasión de Bahía de los Cochinos a cargo de anticastristas financiados por Estados Unidos. La historia de desencuentros continuó sin interrupciones.
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