Llegamos al tercer milenio
En Berlín, un millón de personas festejaron el paso a 2001 y al tercer milenio a medianoche, en la Puerta de Brandemburgo, antiguo símbolo de la división de Berlín por el muro erigido por la dictadura comunista. La noche fue amenizada por un espectáculo de sonido, luces y fuegos artificiales bautizado «Metamorfosis».
En París, medio millón de personas acudieron a la avenida de los Campos Elíseos para beber champaña, pese a la lluvia y el frío, mientras que la Torre Eiffel se vistió de luces azules para recibir al nuevo milenio.
En el Vaticano, el papa Juan Pablo II deseó que «el nuevo milenio traiga a todas las naciones paz, justicia, fraternidad y prosperidad».
«Atravesamos en este momento el umbral del año 2001 y entramos en el tercer milenio cristiano. (…) Dios guía los acontecimientos de la humanidad y camina con los hombres», declaró Su Santidad ante miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro.
En Nueva York, el legendario boxeador Mohamed Ali apretó el botón que hace descender, durante un minuto justo antes de medianoche, la célebre bola de cristal de Time Square, en el corazón de Manhattan.
En Copacabana, la más famosa playa de Río de Janeiro, pese a la tormenta y a lluvias torrenciales, dos millones y medio de personas se reunieron y vibraron al son de los tambores de la macumba, un culto afro-brasileño.
En Sydney, más de un millón de personas vieron cómo el cielo se iluminaba como un calidoscopio gigante, creado con más de una tonelada de fuegos artificiales.
Pero las celebraciones mundiales se vieron ensombrecidas por la situación en Medio Oriente, donde varias personas murieron este domingo, tanto del lado israelí como del palestino.
Los cuerpos de dos miembros de los servicios de seguridad palestinos, aparentemente torturados antes de ser ejecutados por el ejército israelí, fueron descubiertos en la noche del domingo. El lunes por la mañana, colonos judíos mataron a un palestino.
En Turquía, siete personas resultaron heridas por una bomba que estalló en Estambul, donde varios miles de personas se habían reunido para celebrar la llegada del nuevo año.
En Pekín, la policía arrestó violentamente a unos 700 adeptos de la secta ilegal Falungong, que protestaban en la plaza de Tiananmen contra la prohibición de su movimiento.
Además, cinco personas murieron y alrededor de 130 resultaron heridas en el incendio de un café a medianoche en Holanda.
En Nápoles (sur de Italia), dos personas murieron y una decena de ellas resultaron heridas en una explosión provocada probablemente por petardos.
En Manila, una persona murió al ser alcanzada por una bala perdida, mientras que 450 personas resultaron heridas por petardos.
En varios países, la llegada del año 2001 estuvo marcada por la política.
En Belgrado, el presidente Vojislav Kostunica deseó que Yugoslavia viva en 2001 un año de «clarificación y calma» después de las turbulencias de 2000 que lograron apartar del poder al entonces presidente Slobodan Milosevic.
En Moscú, los rusos celebraron la llegada del nuevo año al son del himno soviético cantando un texto, obra de un ex poeta estaliniano de 87 años, elegido por el presidente Vladimir Putin.
En Chechenia, el presidente independentista Aslan Masjadov envió sus deseos para el Año Nuevo al pueblo checheno anhelando «paz y tranquilidad» con la independencia de esta República del Cáucaso.
En Addis Abeba, el secretario general de la Organización de la Unidad Africana (OUA), Salim Ahmed Salim, dijo que era «optimista y confiaba en una nueva pujanza» para Africa en 2001 pese a las guerras, hambruna y problemas de los refugiados.
La fiesta fue corta para los participantes en el rally París-Dakar. Cuando la algarabía aún continuaba en las calles de París, los 360 autos, motos y camiones participantes en esa aventura de 10.739 km abandonaron la capital francesa rumbo al sur.
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