"Paz, justicia y amor"
«Espero que el nuevo milenio traiga paz, justicia, hermandad y prosperidad al mundo», dijo el Papa en su alocución de medianoche (23.00 GMT) ante decenas de miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro, en El Vaticano.
Mientras tanto, en muchos países del hemisferio oriental ya había llegado 2001, en medio de las más diversas celebraciones.
En Australia, miles de personas se congregaron para el tradicional espectáculo de fuegos artificiales en el puente del Puerto de Sydney, y en la cercana playa Bondi se realizaba una fiesta durante toda la noche.
Los filipinos recibieron el año entre disparos de armas y el estallido de petardos, irónicamente a menos de 24 horas de una explosión en Manila que mató a 14 personas e hirió a un centenar.
En China
Pocos después, en China se realizaba un espectáculo con rayos láser controlados por computadoras y una boda masiva en la Gran Muralla, mientras estudiantes derribaron 3,5 millones de fichas de dominó para implantar una nueva marca mundial.
Sin embargo, aunque el presidente chino, Jiang Zemin, habló de esperanzas de reunificación con Taiwan, el Partido Comunista, como es usual, se declaró la única fuerza capaz de gobernar a China y la policía en la plaza Tiananmen no perdió tiempo en silenciar a los pocos manifestantes en medio de las multitudes.
Aunque la mayoría de los países occidentales celebraron la llegada del milenio hace un año, otros, como China y Rusia, festejan el inicio del año 2001 como el verdadero inicio del tercer milenio de la era cristiana.
En Rusia
Rusia, en cuyo vasto territorio con 11 diferentes usos horarios comenzó a llegar el Año Nuevo paulatinamente, tenía mucho que olvidar de lo ocurrido en el 2000: el desastre del submarino Kursk, el enorme aumento de la delincuencia y la continuación de una guerra sin final predecible en Chechenia.
Sin embargo, el presidente Vladimir Putin puso una nota de optimismo al indicar que había «notables elementos de mayor estabilidad» durante su primer año de mandato, aunque admitió que no todos se beneficiaron de ello.
La mayoría de los rusos celebraron el año en sus hogares, ya que para los cristianos ortodoxos el año no termina sino hasta dentro de dos semanas.
En el Oriente Medio, el año 2000 terminaba dejando tras de sí un panorama de esperanzas de paz devastadas por un sangriento conflicto entre palestinos e israelíes que parece renacer a cada instante con mayor violencia.
En las últimas horas la muerte del hijo de un rabino judío ultraderechista y de un alto funcionario de la facción palestina Fatah –con lo que suman 350 las muertes en los tres meses de renovada violencia– dejaron muy pocos motivos para celebrar la llegada del Año Nuevo.
Compartí tu opinión con toda la comunidad