TEHERAN ¡VIVA LA POLIGAMIA!
Este tema y otros relacionados con la situación de la mujer en su país fueron tocados por la feminista iraní Azadeh Sobout en un reportaje con Stephane Bussard para el diario francés «Le Monde» el 5 de agosto pasado. Sobout se quejó de la discriminación legal de la mujer en cuando a derechos de herencia, propiedad e incluso de seguro en caso de accidentes (la mujer solo cobra el 50% de lo que cobra el hombre) y denunció el cierre de la publicación feminista «Zanan» hace unos meses. Sin embargo, señaló que de manera paradojal, hay una gran representación femenina en la administración del estado y en puestos jerárquicos en los bancos. Un 65% de los estudiantes universitarios son mujeres.
Aún está muy vivas en la población femenina iraní las redadas policiales del año pasado contra el «mal hijab» o sea una vestimenta no apropiada de acuerdo a las normas del Islam más conservador. Como lo señalan un cable de la BBC, autos de la policía se estacionaban frente a los centros comerciales y detenían a todas las mujeres a las que consideraban vestidas de manera inadecuada de cualquier edad incluyendo a turistas extranjeras. Los propietarios de boutiques estaban furiosos. Algunos negocios fueron clausurados por vender ropa considerada inmoral. Un comerciante se quejó a la BBC de que la policía encargada de velar por la moral y las buenas costumbres le ordenó sacar maniquíes de la vidriera porque descubrían demasiado los pechos. Los taxímetros recibieron la orden de no llevar mujeres que no llevaran la vestimenta islámica apropiada. Las redadas no se limitaron al sexo femenino, también abarcaron a adolescentes del sexo masculino con peinados extravagantes o vestimentas demasiado llamativas. Algunos padres se quejaron de que las persecuciones contra los jóvenes los llevaría a emigrar al extranjero, a lo que replicó un diputado islamista diciendo que los iraníes que no están dispuestos a vivir según la Ley Islámica deberían abandonar el país. Frances Harrison de la BBC, indica que algunos comentaristas sugieren que el endurecimiento de la política constituye un intento de distraer la atención del alza del costo de vida y la creciente tensión con la comunidad internacional por el tema nuclear.
Si fuera así, dice la periodista británica, es una estrategia que va a causar mucho resentimiento ya que el pueblo se acostumbró a una mayor tolerancia en materia de costumbres y no desea volver a los primeros años de la revolución cuando la represión era aún mucho más severa. Por su parte, «Amnesty Internacional» señala en un informe reciente que la discriminación contra la mujer sigue imperando tanto en las leyes como en la vida cotidiana. Miles fueron arrestadas por no estar vestidas de acuerdo a las normas fijadas por el régimen. Las activistas que trabajan en una campaña por la igualdad y que tratan de conseguir un millón de firmas para terminar contra la discriminación legalizada contra las mujeres, deben enfrentar hostigamiento y arrestos. En agosto, dos activistas fueron sentenciadas a seis meses de prisión por actuar «contra la seguridad nacional y difundir propaganda contra el régimen». Fueron las primeras en ser juzgadas y sentenciadas por recolectar firmas. Hacia fin de año, otras cuatro activistas fueron detenidas y permanecieron detenidas sin juicio. Otro aspecto sobre el cual la organización internacional ha insistido es en la abolición de la lapidación por adulterio. En un documento sobre el tema, Amnesty señala que las mujeres suelen ser condenadas con mayor frecuencia que los hombres no solo porque la ley las discrimina sino también porque con frecuencia tienen menor instrucción y es fácil hacerlas firmas documentos que las incriminan. Amnesty hizo una extensa campaña para la computación de la pena de 8 mujeres y un hombre condenados a principios de año a la lapidación, pero no tuvo éxito. El «Daily Telegraph» de Londres informó el 28 de julio que la cruel sentencia fue ejecutada.
Un tema atinente a la condición femenina en Irán poco difundido es la situación de las mujeres sin techo en ese país. En un informe del sitio en Internet «Iran Focus» se cita una fuente gubernamental que señala que hay en Teherán viven unas 300.000 mujeres en la calle, muchas de las cuales huyeron de hogares donde eran maltratadas. La misma fuente añadió la edad promedio en que las niñas se prostituyen oscila entre los 11 y los 17 años. Es penoso que esto pueda suceder en un país que tiene las arcas llenas por los ingresos del petróleo. Pero esto parece tener una explicación muy clara : al régimen iraní le interesan más sus sueños hegemónicos y la revolución islámica en el Medio Oriente que el bienestar de su pueblo.
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