OPINION INTERNACIONAL

EL REVOCATORIO, IDAS Y VUELTAS

La ley aprobada por el Congreso establecía que, para desplazar al presidente y a los prefectos, debía votar contra ellos un porcentaje de ciudadanos superior al que los consagró en el cargo. La CNE (después de desechar varios intentos de frustrar los revocatorios, tramados por una solitaria suplente del Tribunal Constitucional, por el prefecto de Cochabamba Manfred Reyes Villa con reiteración y por el diputado opositor Murillo) dictaminó que, para remover a un prefecto se requerirá 50% más un voto en su contra, lo que implica una notoria ventaja sobre la norma precedente, dado que fueron electos por porcentajes que fluctúan entre el 38% y el 48%. Para el presidente y vicepresidente, la Corte estableció que para cesarlos se requerirá más de 53,7% (porcentaje obtenido el 18 de diciembre 2005), de votos adversos, pero esto es irrelevante porque Evo Morales superará sin duda la mayoría absoluta de votos a favor.

El presidente está firme como una roca. Continúa en plena campaña, junto con el vicepresidente Alvaro García Linera, recorriendo el país y cumpliendo con aspectos de su programa en atención a los sectores más necesitados.

Las últimas encuestas le dan 54% a favor, pero si se consideran sólo los votos válidos (sin los blancos y nulos, y distribuyendo los indecisos) su porcentaje trepa a 59%, «marcando una tendencia definitiva hacia su ratificación», dice la encuesta. La misma agrega que Morales tiene una clara hegemonía política en los departamentos altiplánicos, y ello hace que un 77% de paceños, un 75% de orureños y un 67% de potosinos lo apoyen. También gana en Cochabamba, donde el prefecto es Manfred Reyes Villa, por 51% a 42%.

La votación contra el mandatario, según dicha encuesta, se concentra en tres de los departamentos de la «media luna»: Santa Cruz (70% en contra), Tarija (61%) y Beni (57%), en los cuales serían reelectos los respectivos prefectos: Rubén Costas, Mario Cossío y Ernesto Suárez. También pierde en Chuquisaca (59%), donde la prefecta Savina Cuellar, recién electa, no tiene su cargo en juego. Este resultado adverso se origina en Sucre (donde se verificaron los vandálicos incidentes racistas del 24 de mayo pasado), mientras que las diez provincias rurales de Chuquisaca apoyan al gobierno.

En cambio en Pando, el otro departamento de la «media luna», los resultados han sorprendido por partida doble. (Aclaramos que esta encuesta fue realizada por la empresa Captura Consulting para el diario El Deber de Santa Cruz de la Sierra, furiosamente opositor, el lunes 4 de agosto). Por una parte, porque allí Evo Morales sería confirmado por una mayoría absoluta de 51%, porcentaje que asciende al 54% si se consulta la aprobación de la gestión. Por otra parte, porque el prefecto Leopoldo Fernández sería revocado con un 51% de votos en contra (superando la mayoría absoluta adversa reclamada por la CNE). La mayor parte de los votos en su contra se concentra en la zona rural, donde alcanzan el 57%.

El que parece tener su suerte sellada es Manfred Reyes Villa, de Cochabamba, con una votación que lo coloca en el filo de la navaja, dado que de 45 alcaldías, 40 son afines al MAS y darán mayoría a la continuidad de Evo Morales. Más comprometida aún es la situación del prefecto de La Paz, José Luis Paredes. La zona rural del departamento le es adversa en grado sumo. Pero es particularmente la ciudad de El Alto, donde es muy fuerte la influencia del MAS, la que puede llevarlo a la derrota. En total tiene 53% de votos en contra.

En estas condiciones, los analistas estiman que el revocatorio puede favorecer al gobierno, ya que el presidente y vice serían confirmados y algunos prefectos opositores revocados. En este caso Evo Morales tiene la potestad de designar a sus reemplazantes, pero ya declaró que promoverá una nueva elección. Para que el pueblo decida.

El 11 de agosto ingresará al orden del día el plebiscito sobre la nueva Constitución. En el revocatorio del domingo se preguntará a los ciudadanos si están de acuerdo con el proceso de cambio liderado por Evo Morales. Una votación afirmativa pondrá en el tapete, como algo natural, la votación sobre la CPE, en la cual están consagrados muchos de los cambios institucionales promovidos por el gobierno.

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