Juzgan a ex jerarcas de la dictadura argentina por asesinato de senador
Bussi, de 82 años, fue trasladado el martes desde su prisión domiciliaria a la sala de audiencias, en el primer juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en Tucumán (norte).
Durante la lectura de la acusación, se vio a un Bussi anciano y con dificultades para mantenerse despierto ante el tribunal, aunque un informe médico forense lo había considerado apto para participar en las audiencias judiciales.
Tras unas tres horas de audiencia, Bussi dijo sentir un fuerte dolor en el pecho y fue atendido por una ambulancia, que finalmente lo trasladó a una clínica cardiológica, mientras que el tribunal pasaba a un cuarto intermedio hasta el miércoles.
Al retirarse la ambulancia, el represor fue insultado por centenares de manifestantes que portaban pancartas con fotos de desaparecidos.
Sentado a su lado en la sala de audiencias estuvo un saludable Menéndez, de 81 años, condenado el 24 de julio a prisión perpetua en una cárcel común por los crímenes cometidos en ‘La Perla’, uno de los tres mayores campos de exterminio de adversarios, ubicado en Córdoba (centro), de donde fue trasladado a Tucumán.
Como ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, Menéndez, alias «La Hiena de La Perla» o «Cachorro», tenía jurisdicción sobre el centro y norte del país, incluido Tucumán.
Pese a estar encausados en centenares de crímenes de lesa humanidad, en esta ocasión Bussi y Menéndez son juzgados por la muerte del senador peronista Guillermo Vargas Aignasse, secuestrado de su domicilio la madrugada del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, ante su esposa y sus dos hijos de 9 y 5 años.
Vargas Aignasse, un físico de 33 años con militancia universitaria, estuvo «alojado clandestinamente en la Brigada de Investigaciones, donde fue sometido a tratos crueles inhumanos e interrogatorios bajo torturas», según el fiscal Emilio Ferrer.
Los dos jerarcas de la dictadura están acusados de violación de domicilio, aplicación de tormentos reiterados, homicidio calificado, privación ilegítima de la libertad agravada y asociación ilícita.
Durante el juicio oral y público se escucharán los testimonios de 27 personas y se estima que la sentencia se conozca a finales de agosto.
Bussi encabezó la V Brigada de Infantería entre diciembre de 1975 y 1977, y fue el responsable del llamado Operativo Independencia, que combatió y derrotó a la guerrilla de izquierda en Tucumán en 1975. A partir del golpe del 24 de marzo de 1976 fue el interventor militar de Tucumán.
Tras la restauración democrática en 1983, Bussi fue encausado por centenares de delitos cometidos durante la dictadura, pero las causas quedaron truncadas al beneficiar en 1986 de la ley de Punto Final, anulada por el Congreso en 2003.
Al ser exculpado en los años ’80, el represor fundó Fuerza Republicana, un partido de derecha por el que fue electo gobernador de Tucumán (1995-1999).
En 1999 fue electo diputado, pero la Cámara baja rechazó su diploma por considerar que su «participación activa en crímenes de lesa humanidad lo inhabilitaban moralmente» para ejercer el cargo.
No obstante, Bussi volvió a intentar las urnas y salió elegido alcalde de la capital tucumana en 2003, cargo que no pudo asumir ya que 15 días antes de jurar fue detenido por el caso Vargas Aignasse, por el que se le juzga ahora.
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