A Bill Clinton se le acaba el tiempo para convencer a palestinos y judíos

La intifada continúa en territorios ocupados

Tel Aviv, ANSA

Tras los dos atentados palestinos del jueves, que causaron la muerte de dos oficiales y heridas a unos 15 civiles israelíes, el premier Ehud Barak volvió a ordenar el cierre de los Territorios.

La medida aumentó el resentimiento en la población palestina porque impide a miles de fieles de llegar a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén.

Ramallá, Nablus y Gaza fueron escenario de manifestaciones y, en la primera, los participantes marcharon hasta cercanos destacamentos israelíes: hubo enfrentamientos armados en el cruce carretero de Ayosh, con unos quince manifestantes heridos y dos vehículos militares dañados.

En Gaza un agente palestino fue asesinado por el fuego de un tanque israelí.

Allí y en Nablus los manifestantes invocaron la «Jihad», la guerra santa a ultranza contra el estado sionista. En la prédica del oficiante en la mezquita de Al Aqsa de Jerusalén y en un documento de la cúpula de Hamas estaba hoy también un acongojado llamado del presidente palestino Yasser Arafat: no llegar a pactos con Israel ni sobre el futuro de Jerusalén ni sobre el destino de millones de palestinos en la diáspora.

En Gaza también se espera la respuesta norteamericana a una larga lista de cuestiones planteadas días pasados por Arafat respecto de las ideas formuladas por Clinton.

«Necesitamos aclaraciones, necesitamos ver mapas precisos», dijo el ministro de la Cooperación Nabil Shaat, en referencia al retiro israelí, que según Clinton, debería tener lugar en el 95 por ciento de Cisjordania.

Arafat, agregó Shaath, está dispuesto a reunirse con Barak. Pero antes debe concluir las consultas que lo llevarán la semana próxima a reunirse con dirigentes de varios países árabes.

También para Barak son días difíciles. Renunciante en el Parlamento, atacado en su mismo partido, dado por derrotado en todas las encuestas, el premier ahora debe enfrentar también la resistencia de la cumbre militar.

Según informaciones recogidas por el diario Yediot Ahronot, el jefe del estado mayor, general Shaul Mofaz, considera a las propuestas de Clinton sobre el retiro israelí de Cisjordania muy peligrosas para la seguridad nacional del estado judío.

Mofaz, escribe el diario, dijo al gobierno que desde el punto de vista exclusivamente militar, el proyecto debe ser rechazado. Aseguró luego que de todos modos aceptará cualquier decisión que sea tomada por la dirección política del país.

En tanto la oposición de derecha protesta e influyentes rabinos exhortan a sus partidarios a «sacrificarse» con tal de salvar a Jerusalén y al «Monte del Templo», sobre el cual hoy se encuentra el templo de la Roca y la mezquita al Aqsa.

Barak es el centro de duros epítetos: «loco, traidor de las pasadas generaciones judías, demente», son algunos de los furiosos insultos.

En los servicios de seguridad israelíes fue declarado el estado de alerta ya que se teme que Barak sea blanco de algún ataque como el que terminó con la vida del premier Yitzhak Rabin en noviembre de 1995.

Según Hezi Calo, ex dirigente de los servicios secretos israelíes, existe aún un escenario más apocalíptico: «una acción desesperada de un pequeño grupo de extremistas de derecha en la explanada de las Mezquitas para dañar el santuario y desencadenar un conflicto en el mundo islámico».

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