Nervios en Año Nuevo por temor a ataques terroristas

Nueva York, ANSA

Nueva York festejará Año Nuevo, por segundo año consecutivo, con los nervios tensos por los temores a ataques terroristas, los mismos que acompañaron las celebraciones por la llegada del año 2000.

La apertura en Nueva York, el 3 de enero, del juicio en ausencia a Osama bin Laden y su organización terrorista internacional obligó a las autoridades a «blindar» la ciudad.

Después de la masacre de Yemen el 12 de octubre pasado, cuando 17 marinos de la nave de guerra norteamericana «Cole» murieron en un ataque suicida, existe el temor a nuevos desafíos de parte del integrismo islámico contra Estados Unidos.

La crisis en Medio Oriente y el comienzo de la presidencia de George W. Bush, según los expertos, contribuyen para crear una mezcla de alto riesgo.

Un grupo de argelinos, vinculados a Al Qaeda (La Base), red terrorista internacional que responde a Bin Laden, intentó el año pasado un ataque en Nueva York en ocasión de los festejos por el milenio, pero fueron descubiertos por el FBI.

Esta vez las preocupaciones están vinculadas a la apertura del proceso contra Bin Laden –que es considerado el posible mandante también del atentado en Yemen– y contra una veintena de otros miembros de su organización, en gran parte prófugos.

El juicio se abrirá el 3 de enero en la Corte Federal de Manhattan, en el corazón del distrito financiero de la ciudad, donde las medidas de seguridad ya fueron reforzadas.

La acusación principal es la de haber organizado las masacres de agosto de 1998 en las embajadas norteamericanas de Tanzania y Kenia, que provocaron 223 muertos y 4.500 heridos.

Pero la fiscal del distrito Mary Jo White y el FBI llevarán al recinto un escenario más amplio: los resultados de años de trabajo dedicados a reconstruir la historia y la actividad internacional de la organización de Osama Bin Laden, desde su formación en la época de la guerra de Afganistán hasta la creación de células del terror en todo el mundo. Una de las más activas, según la acusación, estaba justamente en Nueva York, en un centro para refugiados en Brooklyn. Según las previsiones, el juicio durará más de nueve meses.

En el banquillo de los acusados no estará Bin Laden, de 43 años, heredero de una rica dinastía saudí, que según Estados Unidos se oculta en Afganistán, protegido por el régimen de los talibanes.

Los imputados presentes serán sólo cuatro. Otros tres esperan ser extraditados a Gran Bretaña, y uno más intentó en las últimas semanas huir de la cárcel de Nueva York, agrediendo a un guardia, y será juzgado por separado.

Para el juez Leonard Sand, que presidirá el proceso, la primera tarea será la difícil composición de un jurado popular, que surgirá de un grupo de 1.500 personas, después de una selección que requerirá semanas.

De todos modos, la acusación y la defensa prevén que será muy difícil hallar personas disponibles para abandonar su trabajo durante meses y sumergirse en un juicio de alto riesgo, que podría transformarlos en blanco de acciones terroristas.

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