Los millonarios filántropos
Nueva York, ANSA
Las nuevas generaciones de millonarios de Estados Unidos donaron en el 2000 varios miles de millones de dólares para beneficiencia, desde Bill Gates hasta Paul Allen y Cameron Díaz.
Sólo Gates y su esposa Melinda destinaron el año pasado 1.400 millones de dólares a su fundación, que se ocupa de combatir el sida, la malaria y la tuberculosis en los países del Tercer Mundo.
La contribución del fundador de Microsoft –según los cálculos del diario Boston Globe– es más de un quinto de lo destinado para la misma causa por los países del G-8 en su conjunto.
También Paul Allen, el socio de Gates en el nacimiento de Microsoft, abrió generosamente la billetera: para Allen, la causa es la ecología. El millonario creó una fundación para la protección de los bosques, a través de la cual compró 600 acres de tierra virgen en el estado de Washington.
También es verde el corazón de Gordon Moore, el cofundador de Intel: 30 millones de dólares de su fortuna fueron para un instituto de investigación sobre el futuro de la selva amazónica.
La causa ambientalista conquistó además a Paul Breinard, que vendió su empresa de alta tecnología Aldus a Adobe para crear la fundación Brainard: ésta militará contra la deforestación en Alaska y la cementificación de las montañas Rocallosas.
Las elecciones de Gates, Allen y otros millonarios «punto com» reflejan una nueva tendencia en la filantropía: en lugar de destinar sus donaciones a estructuras religiosas o grandes organizaciones comprometidas en la lucha contra el cáncer o la asistencia a los pobres, eligen otros nichos.
Además del ambiente, figuran en primer lugar la medicina alternativa, las tecnologías y hasta, como en el caso de la Hewlett-Packard, la búsqueda de vida extraterrestre.
La sirena de la pantalla Cameron Díaz financió un programa semidesconocido en California que alimenta perros, gatos y canarios de ancianos indigentes.
Bob Epstein, de Sybase, sumó prosélitos a la causa verde entre otros ricos de Internet mediante un «Ecosalón» en Silicon Valley para el cual quienes quieren participar deben pagar 1.000 dólares por cabeza.
Mientras tanto, el millonario de Infoseek, Steve Kirsh y su esposa, Michele, gastaron una excepcional cantidad de dólares en la investigación sobre los asteroides, y explicaron al mensuario Worth: «Antes o después podría servir para salvar la Tierra de una terrible devastación».
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