MEXICO Y EL MUNDO
Los valores intangibles son, a todas luces, la existencia de leyes, disposiciones generales que la sociedad asume como obligaciones comunes o colectivas y que implican el imperio de la norma. Recibo con frecuencia mensajes de lectores mexicanos de esta columna en «el otro lado». Ahora, al regreso de las vacaciones, me encuentro con un texto, uno más, que ratifica los valores intangibles que los griegos denominaron isonomía o igualdad ante la ley.
Me dice el firmante del texto, además de amables palabras sobre la columna, lo siguiente: «… Estudié en la querida UNAM entre los 40 y los 50, hace más de medio siglo. Radico en California.
Soy inmigrante legal en este país, lo poco que tengo lo obtuve aquí. Mi esposa y yo hemos inculcado a nuestros hijos (emigrados de universidades locales) y nietos el amor a México y a este gran país.
Después de una estancia de seis años en Cuernavaca y el Distrito Federal, salimos asqueados de México por la corrupción, la injusticia, la inseguridad, etcétera, que agobian al país. Le saludo respetuosamente…». (Como no tengo autorización para publicar el nombre el autor, envío al periódico, como prueba de fidelidad y respeto a la otra parte, copia del mensaje y sus datos personales).
El hecho cierto es que los hispánicos, ya parte importante del voto en Estados Unidos, están viviendo una etapa que acrecienta su importancia. El Census Bureau de EU acaba de informar la situación de la población total de EU y del papel de la inmigración.
Señala que «entre 1994 y 2005 la población inmigrante ilegal se estima se ha duplicado hasta alcanzar alrededor de los 12 millones.
De acuerdo con el Departamento de Justicia, que objetiva y claramente reproduce The Wall Street Journal, el crimen violento ha declinado en EU, en ese mismo período, 34.2% y la tasa de crímenes contra la propiedad descendió 26.4%, es decir, el nivel más bajo desde 1973…».
Añade lo siguiente y que, sin duda, es alertador y de la mayor importancia (sobremanera si se tiene en cuenta lo que vive México) al dejar en evidencia «que el crimen ha descendido en las ciudades con las más grandes poblaciones inmigrantes como es el caso de Nueva York, Los Ángeles, Chicago y Miami, y lo mismo, en ciudades fronterizas como San Diego, California, y El Paso, Texas».
El editorial de The Wall Street Journal (31-12-2007) Keeping book on inmigration, añade unos datos no menos impresionantes: un reciente documento del Inmigration Policy Center y otros estudios de investigadores independientes y comisiones gubernamentales coinciden en lo siguiente: «Evaluando estadísticamente los últimos 100 años, se ha llegado a la consecuencia de que los inmigrantes cometen menos crímenes o son menos tras las rejas, que los nacidos en el país…».
En suma, no se duda en señalar públicamente que los inmigrantes (según Samuel P. Huntington en su famoso y lamentable libro, los mexicanos representan alrededor de 66% de la población hispánica en EU), sobremanera el grupo procedente de América Latina conforma «un activo laboral y productivo notablemente positivo para el país».
Ese reconocimiento, en la página editorial de The Wall Street Journal conforma en estos momentos electorales, un elemento del mayor significado.
La afirmación de que los inmigrantes en prisión son, comparativamente, cinco veces menos que los nativos, merece atención.
Sobremanera si se piensa por qué emigraron.
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