Yakarta es un polvorín
Yakarta, AFP
Mientras los cristianos enterraban sin incidentes a sus muertos, el presidente y la vicepresidenta indonesios calificaron el domingo de «salvajes» los atentados.
El presidente Abdurrahman Wahid prometió castigar a los autores de las matanzas y la vicepresidenta Magawati Sukarnoputri se reunió con líderes musulmanes y cristianos, reclamándoles que aúnen esfuerzos para acabar con los conflictos entre ambos.
En un mensaje de Navidad en la provincia cristiana de Irian Jaya, Wahid criticó enérgicamente a los autores de los atentados en ocho localidades que dejaron 14 muertos y cientos de heridos.
«No debemos temer a los terroristas que quieren crear una fractura en la unidad del país. El gobierno actuará con contundencia contra estas acciones salvajes» manifestó, citado por la agencia Antara.
El presidente, un musulmán moderado, afirmó que su responsabilidad es proteger a la gente de su país, de mayoría musulmana, cualquiera sean sus creencias.
«Los culpables tienen que ser detenidos», afirmó por su parte Megawati durante un encuentro con miembros del Foro Indonesio para la Paz (FIP).
Autoridades y analistas coincidieron en que los autores de los atentados quisieron generar enfrentamientos entre musulmanes y cristianos, y que podrían golpear de nuevo coincidiendo con la fiesta del Fitr.
El jefe de policía de la capital, Yakarta, Mulyono Sulaiman informó de la movilización de 18.000 policías y 300 soldados.
Sulaiman afirmó que la policía mantendrá el despliegue en vísperas –es decir el martes– y durante los dos días de celebración del fin del Ramadán, es decir, hasta el jueves.
El ministro de Seguridad indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, advirtió el lunes que podrían producirse nuevos atentados durante las fiestas del Fitr.
Los atentados de Nochebuena no fueron reivindicados por ningún grupo, aunque la policía dice haber identificado a cuatro sospechosos –dos en la ciudad de Bandung, al oeste de Java–, y dos en la isla de Lombok.
Los dos sospechosos de Bandung sobrevivieron a una explosión en la que murieron tres personas. La policía cree que la deflagración se produjo durante la manipulación de explosivos.
El jefe de policía de Yakarta también pidió a los musulmanes que no organicen los tradicionales desfiles de fin del Ramadán, en que grupos de jóvenes salen a la calle a tocar tambores.
En un encuentro con el Movimiento Musulmán Juvenil (GEMUIS), Sulaiman pidió que se cancelen los desfiles para evitar enfrentamientos, afirmando que la policía cree que algunos grupos podrían aprovechar el festejo para provocar disturbios «indeseables».
La organización juvenil afirmó que atendería la petición.
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