OPINION INTERNACIONAL

ENFRENTANDO A LA BARBARIE

El «indignómetro» islamista, que amenazó con estallar cuando en un periódico danés se publicaron caricaturas perfectamente inofensivas o cuando el papa Benedicto XVI insinuó que la historia del Islam no es del todo pacífica, en estos casos no funciona. Después de todo, los musulmanes muertos por otros musulmanes como las víctimas de ataques terroristas en Irak, en Afganistán o en Pakistán son perfectamente anónimos y terminan en un impiadoso silencio. No otorgan rédito político.

Por lo demás, hay países muy poderosos, como la gran estrella emergente de la economía mundial, China, que no tiene el menor interés en que los «problemas internos» de Sudán, pongan en peligro sus florecientes negocios con ese importante proveedor de petróleo.

Sin embargo, las Naciones Unidas, una organización que suele estar sujeta a las caprichosos vaivenes políticos en su seno y por lo tanto a menudo suele avalar la ineptitud o la injusticia, en este caso, actúa como brújula civilizadora y como denunciadora de la barbarie.

La ironía de la historia ha decretado que en un momento particularmente bochornoso para la Argentina, para su gobierno y su clase política, sea precisamente un argentino, Luis Moreno Ocampo, fiscal de la Corte Criminal Internacional, quien encarne la conciencia del mundo ante los execrables crímenes perpetrados por el gobierno sudanés.

Moreno Ocampo denunció ante los jueces de La Haya al jefe de Estado de Sudán Omar Hassan al-Bashir y reclamó que se le curse una orden de detención por genocidio. El fiscal de la organización internacional sostiene que Bashir es culpable de un plan de destrucción de tres grupos étnicos en Darfur, los Fur, los Masalit y los Zaghava.

En la implementación de este plan, sostiene el jurista argentino, el presidente utilizó soldados del gobierno y milicias árabes que tomaron por blanco especialmente a civiles. «Sus motivos fueron esencialmente políticos y su pretexto fue que se trataba de contrainsurgencia. Pero su intención fue cometer genocidio».

En un amplio informe de la organización techo de varias organizaciones de ayuda «Save Darfur» se da una idea de la dimensión del desastre humanitario: «Al iniciarse el sexto año del conflicto en Darfur, las condiciones para los civiles han empeorado considerablemente.

Centenares de miles de personas han muerto, aún teniendo en cuenta las estimaciones más conservadoras. Las Naciones Unidas calculan los muertos en alrededor de 300.000 mientras el ex subsecretario general de la organización hablaba de no menos de 400.000. Unos 2.500.000 habitantes escaparon de sus hogares y viven en campos esparcidos por Darfur o en campos de refugiados de Chad o la República Central Africana. En base a la conducta de Sudán en los últimos es claro que a no ser que la comunidad internacional imponga costos políticos adicionales a la intransigencia del presidente Omar al-Bashir, su gobierno continuará ganando tiempo mediante la aceptación de iniciativas solo para luego dar marcha atrás o imponer nuevas condiciones que las conviertan en inoperantes».

Más tarde, el informe habla de los últimos acontecimientos.»El número de personas arrojadas de sus hogares como resultado de la campaña militar de Khartum en Darfur crece a un ritmo alarmante.

En los primeros nueve meses de 2007, más de 250.000 civiles abandonaron sus hogares para ir a campos que ya estaban colmados. Hacia fines de año, hubo 280.000 nuevos desplazados. De estos, 175.00 procedían del sur de Darfur, si bien hubo un serio aumento de la violencia en el Este de Darfur a comienzos de 2008. No hay lugar para nuevos desplazados en la mayoría de los campos.

Más tarde, el informe enfoca el grave problema de la desnutrición infantil, denuncia el uso de la violencia sexual y analiza el inquietante aumento de los precios de los alimentos que ha perjudicado seriamente los planes de ayuda.

El documento da una idea de la dimensión del esfuerzo internacional por Darfur al señalar que más de 13.000 trabajadores de organizaciones humanitarias proporcionan ayuda a 4.2 millones de darfuris, o sea dos tercios de la población total de la región.

Pero como reza un irónico dicho anglosajón: «No hay buena acción que no sea castigada». Los ataques contra las organizaciones de ayuda se han incrementado considerablemente, tanto de parte del gobierno como de distintos grupos rebeldes. Entre las cifras citadas, se señala que entre junio del 2006 y junio del 2007 fueron secuestrados 128 vehículos, 58 trabajadores de ayuda fueron detenidos o arrestados, 131 secuestrados, 59 atacados física o sexualmente y 12 muertos.

En suma, cabe desear toda la suerte del mundo a la iniciativa de Luis Moreno Ocampo.

Por lo pronto, hay dos antecedentes auspiciosos, el ex hombre fuerte de Serbia, Slobodan Milosevic y el ex presidente de Liberia, Charles Taylor, tuvieron que rendir cuentas ante la Corte Criminal Internacional.

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